28 de diciembre de 2006

Parte del aire


Siempre estoy en algún lado. Si me buscan, me encuentran. Soy parte del aire.

El celular, el blog, el flog, skype. Creo que no estoy todavía en youtube (sí, lo escribo todo junto y con minúsculas porque youtube fue siempre un http. Antes que eso no era nada, no podía ser. Su nombre es el protocolo donde se lo encuentra. Como bakerstreet, la calle de los panaderos. Como El Mojón, el pueblo donde estaba el mojón que marcaría vaya uno a saber qué cosa). Pero no lo sé con certeza. Quizá ande por ahí una marianita bailarina. Una marianita de casamiento. Una marianita manifestando frente a la plaza.
Mi dirección postal sólo sirve para recibir las facturas de cuentas que tengo que pagar. Y no todas. Muchas empresas me informan sobre los vencimientos de deudas en la red, a través del banco. Apenas me estoy acostumbrando.
Soy de la rara especie (dentro de los de mi edad, claro) que todavía atesora papel impreso. De cualquier tipo. Libros, sobre todo. Pero también revistas o publicaciones esporádicas. Artículos que me gustaron y que quiero volver a leer en algún momento. Cosas sueltas, partituras. Fotos de la National Geographic. Pero cada vez guardo menos. He tirado este año recortes y piezas completas de publicaciones periódicas. Lo hice porque sus editores tienen un archivo disponible en la red. Si quiero volver a leer algunos artículos sólo tengo que hacer, a lo sumo, una lista para no olvidar los títulos. Después, teclear el nombre en la cajita de texto de un buscador y voilà, la nota. Me voy habituando de a poco a que el objeto de texto no necesariamente tiene que poder tocarse y olerse. No necesito las hojas amarillas para saber que es viejo (o el olor de la tinta fresca que me dice que recién sale de la cocina): en la pantalla me indican la fecha y a veces hasta la hora de publicación. No necesito ver las tapas o acariciar el papel para tener alguna idea sobre la cualidad económica del editor: tengo las referencias completas en un link en la página de consulta. Sibelius no sólo publica las partituras en la red, sino que además las lee por mí.
Todavía tengo un cuaderno. De esos con argollas en espiral. Creo que por eso posteo poco. En el cuaderno puedo dibujar a mano alzada. Puedo escribir cosas sueltas, en un instante. Olvidarlas después y volver a leerlas unos años más tarde. Con el asombro del tesoro reencontrado. Me fijo en la tinta que usé. Los colores. Las letras que se desdibujaron y alguna figura transparente de lápiz blando sin fijador.
¿A dónde irán a parar estos cuadernos del viento? Cuando cambie el software. Cuando se quemen las oficinas de Google, irremediablemente, bajo un rayo de tormenta. Cuando se reemplace toda la tecnología por toda otra tecnología. Cuando la tecnología que edita este blog muera bajo la espada impiadosa de cosas nuevas o peor, de cada vez más cosas nuevas.
Para Mora y para Sandino guardo mis cuadernos. Es lo que tengo para dar en herencia. (Morita, sé que vas a seguir siendo glotona, así que arreglá con el General para que te ceda los que vienen con recetas de cocina). Me pregunto si cuando lleguen a sus manos van a saber leerlos.

11 de diciembre de 2006

Llame ya y corra a comprar su vacuna contra el HPV


¿Vieron que ya se puede conseguir en las farmacias argentinas la nueva vacuna contra el Virus del Papiloma Humano?
Se llama Gardasil y cuesta 926 pesos argentinos. Qué tal. Pero chicas, eso no es todo. Hay que usar tres dosis en un plazo de 5 meses. Es decir, multipliquemos los 926 por tres. Sip. Casi tres mil pesos.

Si llegasen a contar con esta cantidad de dinero y una férrea voluntad de no contagiarse de estos bichos, además deben cumplir con una serie de requisitos tales como la edad. Así es, vejetas. Ustedes que ya cumplieron los 26 añitos no se molesten en comprar Gardasil y gástense la plata en el consultorio del cirujano plástico o en 15 pares de zapatos caros. Los especialistas consideran que a esa edad ya no nos conviene. Todavía no entiendo por qué. No sé si consideran que a los 26 ya cogimos con tanta gente que lo deberíamos haber pescado antes o que a los 26 ya estamos retiradas de la actividad sexual y no hay riesgo de contagio. Chi lo sá.

Igual, les tengo una buena noticia. Hay una vacuna homeopática, apta para todas las edades, sin efectos secundarios y adivinen qué: cuesta unas 300 veces menos que el Gardasil. Se vende en farmacias desde hace rato, pero no tiene un aparato publicitario de laboratorio extranjero que la promocione. Tienen que pedir la recomendación correspondiente a su ginecólogo y después hacer una consulta con un médico especializado en homeopatía para que les haga la prescripción. Asegúrense de que sea un homeópata con título de la Universidad Nacional de Tucumán y no la Rímolo ni uno de esos chantas itinerantes del "el dr. Zoydberg atenderá en Tucumán los días 23 y 26 de diciembre. Aproveche oferta 2x1".

POST SCRIPTUM. Los remedios homeopáticos son muy baratos vienen en sólo 3 presentaciones: polvo (envueltos en un papelito con una dosis individual); gotas (que se toman en muy pequeñas cantidades. Casi siempre 10 o menos gotas); y glóbulos (unas pastillitas de azúcar muy chiquitas). Cualquier otra presentación (cápsulas, tés, inyecciones) probablemente sea un fraude. Y si la medicación cuesta más de 12 pesos por cada frasco, también es probable que no sea homeopatía. Tengan cuidado, hay mucho chanta suelto.

29 de noviembre de 2006

De barricada


Para qué la barricada. (No sé Álvaro detrás de cuál hayas elegido estar, o cuál te habrá tocado en suerte). La mía es, como manda la academia, para detener el paso del enemigo.

Es sabido que los enemigos van cambiando (mutan ellos o renuevo yo mis enemigos). Entonces van cambiando también las cosas que apilo delante de mí, la composición del muro. Pero detrás de mi barricada ofrezco además refugio para los que no tienen la propia.

¿Quién quiere venirse aquí, poner a cubierto la cabeza, el cuerpo o lo que precie?

Yo por ejemplo, no dejo que me maten aquí la confianza. Yo quiero creer que no me mienten. Elijo eso y me lo cuido detrás de las vallas. Tengo a resguardo muchas más cosas: la universidad pública; el cine; el sistema solidario de la seguridad social argentina; las chacareras de los hermanos Núñez y Amaicha (aunque me empuja y me pisa la Alumbrera). Guardo, aunque me haya traicionado, ese final de discurso de Alfonsín en la campaña de lanzamiento de la Alianza (por el trabajo la educación y la justicia): "No se trata de ganar una elección, se trata de salvar a la patria". Tengo aquí mi cuerpo y el derecho a decidir sobre lo que le pasa. Una buena edición de la Commedia y otra muy buena y comentada del Decamerón. Protejo mi cansancio (porque es mío, qué mierda) y mi descanso; los abuelos -mayormente los míos que los otros-; las genialidades de la Vanesa Neumann; la igualdad ante la ley; Pikachu de peluche; la apasionada fe de Noguera; un par de recuerdos. Llorar a los gritos; la salud pública; besitos inolvidables; los cantos profanos de Orff; los derechos de los trabajadores. Esa de la Constitución que les salió tan linda: "para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino".

He amontonado bastante aquí atrás. Pero siempre hay espacio para quien guste sumarse. Me tengo que ir. Fabián y Pablo me esperan con cerveza. Después vamos a usar la botella para la barricada. Creo que Diego Toscano me sugeriría guardarla para hacer molotovs. Quién sabe. Felicidades de paso para Diego que salió primero en el concurso de cargos en la facultad. Y para Rafael, que hoy recibe un premio por su trayectoria, entregado por la Asociación Argentina de Actores (me imagino que no querrás que te diga "papi", como hace la Luz García Hamilton con el viejo Enrique). Hasta mañana.

Ricardito demanda

En su pobre publicidad de campaña pide al gobernador mejoras en la ruta 157 (a cargo de Vialidad Nacional) y de la ruta 38. Perdón, no pide: demanda. Pero no recuerdo que su papi le haya hecho el honor a niguna de esas dos rutas cuando fue interventor y gobernador de facto; ni cuando fue gobernador legal.

23 de noviembre de 2006

Discurso Hogar Belgrano


A continuación reproduzco el discurso que dio uno de los miembros del equipo técnico del Hogar de Menores Manuel Belgrano, en el acto de aniversario que se hizo en la mañana de hoy.

Quiero dar la bienvenida, en nombre de la comunidad del Hogar Belgrano, a todas las personas que se acercaron hoy a celebrar con nosotros.
Esta es nuestra casa y nos alegra ser anfitriones de tanta gente.

Estamos festejando porque hace 87 años el gobernador Bascary fundó esta familia. Para los que no sabían, somos una familia enorme, con muchos hermanos, donde los más grandes cuidamos a los más chicos.
Los funcionarios, los preceptores y los del equipo técnico estamos orgullosos de trabajar como hermanos mayores. Porque, como decía el poeta Armando Tejada Gómez, “es honra de los hombres proteger lo que crece”.
Aquí protegemos lo que crece. Y seguro que esperan que ahora diga que “los chicos son el futuro” y que es “nuestra responsabilidad llevarlos de la mano para que no se aparten del camino” y todas esas cosas. Pero no. Porque este discurso cortito es en serio, es del corazón. No es de esos que pueden escuchar cualquier día, en cualquier acto de un aniversario cualquiera.
Es un discurso para invitarlos a que quieran, de verdad, festejar este día con nosotros. No queremos que se queden apenas un momento, incómodos. Mirando el reloj a cada rato a ver a qué hora se termina todo. Pensando en volver a la casa o a la oficina ya mismo. Queriendo terminar con esta obligación protocolar de una vez por todas. No se sientan obligados a quedarse. Pero siéntanse obligados a pensar que nos hace falta una patria con lugar para todos. Que ése es el futuro. Y que se lo construye desde un gesto tan simple como las sinceras ganas de quedarse aquí, a festejar y divertirse. Van a ver que después de un rato dejan de vernos como a “los otros” y empiezan a decir “nosotros”. Y aquí les va otro pedazo del poema de Tejada Gómez, que piensa como los miembros de esta familia.

Importan dos maneras de concebir el mundo.
Una, salvarse solo,
Arrojar ciegamente a los demás de la balsa
Y la otra,
Un destino de salvarse con todos,
Comprometer la vida hasta el último náufrago,
No dormir esta noche
Si hay un niño en la calle
.


Muchas gracias.

21 de noviembre de 2006

Su super superficial (las nuevas leyes "Paratí")


En los últimos tiempos se puso de moda la legislación maquillaje. Maquillemos el problema para que se vea mejor, para que salga en la tele y en las páginas de "interés humano" (o "interés general" u otro nombre por el estilo) de los diarios. Es el tipo de leyes que se publica también en las páginas más serias y sesudas de los semanarios femeninos al estilo Para Ti.
En Tucumán hemos empezado a ponernos a la moda con la ley antitabaco. No se puede fumar en ningún lugar cerrado de acceso público (no sólo oficinas o lugares de trabajo, sino también bares y restaurantes). Simplemente está prohibido fumar. Pero no hay educación sobre los efectos nocivos del tabaco. Tampoco se prohíbe a las tabacaleras publicitar sus productos. Ni se obliga a las prestadoras no estatales de salud a cubrir los tratamientos para zafar de la adicción a la nicotina.
Ahora, desde la movida de Alberto Cormillot (http://www.drcormillot.com/adelgazarhoy/dia_obesidad.php), se propone para Tucumán una ley que reconozca la obesidad como una enfermedad. Pero la legisladora que levanta las banderas de esta nueva ley no dijo nada acerca de, por ejemplo, reemplazar las golosinas por frutas en los kioscos de las escuelas. O proponer la educación nutricional como obligatoria en las currículas (podría entrar tranquilamente en lugar de la materia "Religión católica" que dictan actualmente en las escuelas provinciales).
Hoy, un nuevo proyecto en danza es el de repartir en forma equitativa, entre las parejas casadas, las tareas domésticas. En este contexto, negarse a lavar los platos se admitiría en los tribunales como causal de divorcio.
Quisiera aclarar un par de cuestioncillas: prohibir la venta de bebidas alcohólicas en determinados horarios no evita que la gente se emborrache. Tampoco redujo el número de alcohólicos. La ley Paulina Lebbos (cerrar los bares, restaurantes y locales bailables a las 4 de la mañana) no evita que los que se emborracharon antes de esa hora hagan lío en la calle. Ni que se cometan delitos tales como secuestros y asesinatos de mujeres.
La ley para reconocer la obesidad como una enfermedad, tal como la plantea Cormillot, es no sólo interesante sino también importante. Pero de la propuesta tucumana sabemos poco. Y nada. Otra pinturita demagógica sobre el digesto provincial.
El proyecto sobre el reparto igualitario de tareas domésticas es... cómo decirlo... una basura. Si lo que se pretende es una medida de acción positiva (que trata alguna de las consecuencias de la desigualdad, a la espera de que una sociedad determinada resuelva la causa), tampoco es éste el modo. Una consecuencia SERIA de la desigualdad entre hombres y mujeres es la asignación de tareas y el reparto salarial en el mercado del trabajo. O la (len, ta, men, te decreciente) poca influencia de las mujeres en cargos dirigenciales políticos, sindicales y académicos. Eso de legislar sobre el reinado en el mundo de la escoba el plumero y el magistral ultraconcentrado con aloe vera que no daña las manos es una estupidez.
Vamos, señores. Hay que llevar con dignidad eso de que somos la generación del bicentenario. Ser rebautizados y recordados como la generación Paratí, del cutis sin estragos del tabaco, en silueta y con igualitario olor a detergente en las manos sería, cuanto menos, desilusionante.

25 de octubre de 2006

El ingeniero va al séptimo


Juan Carlos Blumberg quiere su gorra. Su porrita, sus charreteras y la casaca verde. Una casaca con hombreras y con el pecho duro, durito, relleno de entretelas donde descansen orgullosos los dorados botones. Dénle su uniforme al ingeniero.
Él no está de acuerdo con el castigo que los jueces dieron a los acusados por matar a su hijo. Le parece poco. Quiébrenles los dedos con un destapador de botellas. Arránquenles las uñas. Córtenles el pito. Éso es justicia, señor.
Al ingeniero no le va eso de la ley penal existente. Al ingeniero no le van los jueces que la aplican. Entonces, el ingeniero desprecia la ley y la Justicia tanto como los imbéciles que secuestraron y mataron a su hijo. El ingeniero quiere sangre. Y pide sangre.
No sé usted, pero yo no le voy a dar la mía. No le voy a dar la de los ladrones que están en la cárcel porque son pobres. Hay otros (dueños de ingenios azucareros que contaminan y contratan en negro; dueños de diarios que reciben publicidad del Estado y contratan en negro; dueños crónicos de empresas que quiebran en forma sucesiva para lavar dinero; dueños de empresas de ómnibus que me cobran un peso con veinte un viaje sin seguro, sin seguridad, sin horario y sin limpieza). Esos delincuentes andan sueltos y ganando plata.
¿Así que a Blumberg no le plugo la decisión del tribunal? A mí no me place Blumberg.
Que no se dio cuenta de que la muerte violenta de su hijo no tiene justicia posible, porque el chico está pudriéndose en su tumba y eso es injusto y no hay vuelta que darle. Que no se dio cuenta de que las leyes penales proponen aislar a los violentos para proteger al resto de la comunidad. El objetivo de las normas no es que el ladrón devuelva lo que robó. O que el asesino ande por ahí fabricando lázaros. (Si los objetivos de las leyes están bien o están mal, es motivo de otra disquisición).
No está bien andar por el mundo blandiendo la espadita en busca de un par de arterias para pinchar. Porque si sigue así va a terminar con los malcondenados usted también, agitándose en las ráfagas del séptimo círculo.
Por cierto: ¿un fallo de mierda o un facho de mierda?

11 de octubre de 2006

Wish you where here


Ayer fui a trabajar. Me costó un poco más que de costumbre. Pero buéh, así es la cosa.
Imagino que ya estás al tanto de cómo estamos todos, y en qué andamos.
A la noche, cuando salí de lo de mi viejo, me dio la fiebre melancólica. Pero me la banqué, como todos los años. La homeopatía parece funcionar. De algún modo.
En fin, no tengo mucho que contarte que no sepas ya.
La mujer de Fabián me cae bien, sí. Aunque dudo que por los mismos motivos que a vos.
Sé que estás orgulloso del Javi. Pero me gustaría conocer tu opinión acerca de su abandono formal de las huestes de Alem e Yrigoyen. A que eso te disgusta un poco.
A mí también me preocupa el Tano y no, por vez número mil, no estoy perdidamente enamorada de él. Sí, está bien, es buen mozo. (Siempre la misma pregunta, che).
De seguro hubieses preferido que Sandino se llame de otro modo, más rojiblanco. Pero a que te encanta el guiño sesentista.
No fui a ese lugar que te gusta tanto. No puedo prometer ir porque no sé si llegue a cumplir. Pero lo voy a intentar. Voy a intentar en serio, no lo digo para conformarte.
Escuché los bítels (ok, Beatles), fumé un pucho y bebí mi trago a tu salud. Cosas que no sólo hago para tu cumpleaños.
Felices 60. Ya estás a un lustro de jubilarte, vejete. Te hubiera regalado un libro. De Kapuscinzky, probablemente. O una edición vieja de los poemas de Martí. Saludame al Negro (nunca le agradecí por haberme hecho el aguante en esos días). Y cuando puedas pasame la receta de la empanada gallega, que por más que lo intento no me sale igual.

9 de octubre de 2006

De a pie


¿Ustedes vieron Whisky Romeo Zulu? Yo la vi este fin de semana. Y pensé que los que tienen fobia a volar en avión están en lo cierto. Y una que se cree tan sanita, tan razonable por subirse con toda confianza a esos enormes Boeing 737, a los pequeños pero coquetos DC-10... Error. Ni tan sanita ni tan razonable. Estoy segura de que toda esa confianza que ejercí en mis viajes se debió a una falla en el sistema de alarmas.
Tras una vueltita en el WRZ (piloteado por Piñeyro), caí en la cuenta de que tanto brigadier y comodoro metido en la aviación civil no podía tener un buen resultado. (Y sí. Es un prejuicio -muy prejuicioso- sobre las "fuerzas armadas". Pero cada uno rema con las cargas culturales como puede).
Hoy un auto chocó contra una rastra cañera en la ruta 157. Una rastra cañera es un carro de metal, tirado por un tractor, que no está diseñado ni preparado para circular por las rutas. No tiene luces de posición que indiquen el ancho ni la altura del carro, o si el vehículo frena o se detiene. No tiene frenos, claro. Y el tractor que tira del carro no tiene espejos retrovisores, ni bocina, ni luces. Ni una velocidad apropiada ni autorización legal de ningún tipo para circular por las rutas. Los tractores van a menos de la mitad de la velocidad que corresponde a una vía rápida, arrastrando sus carros repletos de caña. Los conductores no los ven, porque no tienen señalización. Y se estrellan contra ellos.
En el auto que chocó hoy iban un hombre, una mujer y un bebé. Los tres están heridos, pero su vida no corre peligro, dice la prensa. Son de los que tuvieron suerte. Según La Gaceta (el diario de más venta en Tucumán), hay un promedio anual de 300 choques con rastras cañeras con 40 muertos y 360 heridos. Y eso sólo los que chocan contra transportes de caña de circulación ilegal.
Claro, en defensa de la principal industria de la provincia (la elaboración de azúcar), los responsables de la seguridad vial no prohíben ni sancionan a los que ponen en marcha carros asesinos. Claro que podrían exigir que la caña se transporte en camiones cerrados. Pero es muuuuucho más barato mandar un peón en un tractor arrastrando carros diseñados para usarse DENTRO de un campo de cultivo.
Los responsables de la seguridad vial de Tucumán son igual de ineficientes que los comodoros y brigadieres responsables del transporte aéreo. Negocian con los empresarios usando mi bienestar y mi vida como monedas de cambio.
Eso, señores es la derecha argentina. Los que te joden a vos por no joderle el negocio a otros, que viven mejor que vos y que no dejarían de ganar dinero por respetar las normas pero sí reducirían su margen de ganancias.
Me queda el tren. No, no es cierto. Los subsidios millonarios para el transporte ferroviario (fea la cacofonía, ¿no?) se gastan mayormente en la Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires. Aquí sólo hay vías abandonadas. Que podrían llevarme con un poco menos de riesgo y por mucho menos dinero muchas ciudades de la provincia y a unos pocos destinos en el resto del país. En fin. Si no me devuelven la bici que presté, estoy jodida.
Por lo pronto voy a hacer un verdadero esfuerzo en aprender a teletransportarme.
Espero que hayan disfrutado de su vuelo por Airpescaditofeliz, la empresa que no vuela muy bien pero se mantiene a flote.

4 de octubre de 2006

Una de gallegos

Un día Ricardo me mandó esta carta por correo electrónico. Todavía me río cuando la leo. Que la disfruten.

Querido hijo:
Te pongo estas líneas para que sepas que te escribo. Así que Si recibes esta carta es porque te llegó, si no, avísame y te la mando de nuevo.
Te escribo despacio porque sé que no puedes leer deprisa. El otro día, tu padre leyó que según las encuestas, la mayoría de los accidentes ocurren a un km. de casa, así que nos hemos mudado más lejos.
La casa es preciosa; tiene una lavadora que no estoy segura si funciona o no. Ayer metí ropa, tiré de la cadena y no he vuelto a ver la ropa desde entonces, pero bueno...
El tiempo aquí no es tan malo; la semana pasada sólo llovió 2 veces. La primera vez por 3 días y la segunda por 4. Con respecto a la chaqueta que querías, tu tío Pepe dijo que si la mandábamos con los botones puestos pesaría demasiado y el envío sería muy caro, así que le quitamos los botones y los pusimos en el bolsillo.
Al fin enterramos a tu abuelo. Encontramos su cuerpo con lo de la mudanza... Estaba en el armario desde el día en que nos ganó jugando al escondite.
Te cuento que el otro día hubo una explosión por el gas de la cocina y tu padre y yo salimos disparados por el aire cayendo fuera de la casa. ¡Qué emoción! Era la primera vez que tu padre y yo salíamos juntos en muchos años. El médico vino a la casa para ver si estábamos bien y me puso un tubito de vidrio en la boca. Me dijo que no la abriera por 10 minutos y tu padre se ofreció a comprarle el tubito.
Hablando de tu padre, ¡Qué orgullo! Te cuento que tiene nuevo trabajo con cerca de 500 personas debajo de él. Lo han cogido de cortacésped en el cementerio.
Tu hermana Julia, la que se casó con su marido, por fin dio a luz, pero como todavía no sé de qué sexo es, no te sé decir si eres tío o tía. Si el bebe es una niña, tu hermana va a nombrarla como yo. Se nos va a hacer muy raro llamar a su hija “mamá”.
Tu padre le preguntó a tu hermana Pilar que si estaba embarazada. Ella le dijo que sí, que de 5 meses ya, pero ahí tu padre le preguntó que si ella estaba segura que era de ella. La Pilarica dijo que sí. Moza de hierro tu hermana Pilar, qué orgullo, de tal palo tal astilla.
Por cierto, a quien nunca hemos visto más por acá es al tío Venancio, el que murió el año pasado. Tu perro Puky nos tiene preocupados, se empeña en perseguir a los coches que están parados. Aunque peor es lo de tu hermano Juancho. Cerró el coche y dejó las llaves adentro. Tuvo que ir hasta la casa por el duplicado para poder sacarnos a todos del coche.
Bueno hijo, no te pongo mi dirección en la carta, porque no la sé. Resulta que la última familia de gallegos que vivió por aquí se llevó los números para no tener que cambiar de domicilio.
Si ves a Doña Remedios, dale saludos de mi parte; si no la ves, no le digas nada.
Tu madre que te quiere.
Josefa

3 de octubre de 2006

La pared



Los yanquis quieren ahora hacer una super pared. Que no pasen los mejicanos. Los latinoamericanos. No quieren más espaldas mojadas.
¿Y qué conmigo? Que hagan su pared. Que deporten a los chicanos. Que los gringos limpien su propia mierda, cuiden sus propios bebés, frían sus propias papas, laven sus propios platos.
Después de décadas de autopropaganda pro yanqui de Hollywood (que es el país de la libertad, del crecimiento económico, del self-made man, del que quiere tener cosas lindas en abundancia) nos vienen a decir que es para mirar y no tocar. Ni las rubias ni las computadoras baratas. Ni las zapatillas de colores ni las tetas de plástico que se mueven en cámara lenta en la playa. Nada de eso es para los sudacas.
Era de esperarse. Miren lo bien que estamos. Miren. Pero ni se les ocurra intentar ser como nosotros.
Que se queden en su casa, que se hagan su medianera. Que no abran la puerta cuando les toquen el timbre.
Que se dejen de joder los que hablan de la discriminación, del "estigmatizante" cierre de fronteras. Que se deje de joder Fox con quejas diplomáticas. El que quiera trabajar limpiando pisos que lo haga en su país. Y que sea bien pagado. No necesitan pasar a la casa del vecino. Ni por una tacita de azúcar.
Méjico tiene a la Chavela. Y el estadio Azteca. Y a Chespirito haciendo el Chavo del 8 y el Chapulín colorado.
Díganme si todo eso junto no es mejor que la Pamela Anderson revolcándose sobre mil hamburguesas.

Erika otra vez sola


Nélida Fernández tiene una hija adoptiva. Se llama Erika. (¿O Erica?).
Nélida Fernández y Susana Acosta son las principales sospechosas de haber causado la desaparición de Beatriz Argañaraz. Tal vez de haberla matado. Pero por ahora no hay cadáver.
En fin, estábamos en otro asunto.
Hace algún tiempo, a Nélida Fernández le dieron la adopción plena de Erika, que hoy tiene unos 8 años de edad.
Antes, había estado en la Sala Cuna (Instituto de Puericultura Alfredo Guzmán), bajo custodia del Estado. Dicen que pasó a la Sala Cuna cuando le quitaron la patria potestad a sus padres biológicos. Después de un tiempo, Nélida Fernández eligió ser su mamá. A la defensora de menores Lilia Salim le pareció buena idea que Erika tuviera una madre. Y le pareció buena idea que fuera Nélida. Y pasaron los años. La mamá de Erika está acusada de secuestrar, hacer desaparecer y probablemente matar (creo que en los '70, cuando uno quería decir "secuestrar + hacer desaparecer + probablemente matar" decía "chupar") a Beatriz Aragañaraz.
En cualquier otra situación, la niña se hubiese quedado con su abuela. Erika no tiene. (La esposa del padre de Nélida no es madre biológica ni adoptiva de Nélida, por lo tanto no tiene ningún vínculo legal con la chiquita). Se hubiese quedado con algún tío. Erika no puede. (El tío está también acusado de haber participado en el crimen). Se ofrecieron a cuidarla parientes políticos de Nélida. Ofrecieron su casa, su buena voluntad.
Pero la defensora de menores que hoy cuida los intereses de Erika es Lilia Salim. La misma que la entregó en adopción a Nélida Fernández hace unos años, dicen que bajo protesta de la hermana Manuela, la directora de la Sala Cuna.
Y claro, como no le fue muy bien la primera vez, Salim ahora no quiere mandarse macanas. Por eso no deja que ninguno de los parientes políticos que tienen la voluntad de hacerlo cuide a Erika.
Mientras tanto, a pedido de la fiscal que investiga la desaparición de Betty, la nena de 8 años está en el Instituto Adoratriz de Protección a la Joven.
El Instituto es una dependencia que se sostiene con el aporte del Estado y que está a cargo de la congregación de las Hermanas Adoratrices. Allí asisten a adolescentes que, por distintas razones, no pueden vivir con sus familias. La Justicia pide asilo para estas chicas, las monjas les dan casa, comida y un ambiente lo más familiar y lo menos institucional posible. Cosa que es, por otra parte, muy difícil.
En fin, que cuentan algunas personas que la Erika iba a estar un par de semanas ahí, a pedido de la fiscal. En ese tiempo, la defensora iba a decidir quién iba a cuidar a la chica.
Pero bueno, Lilia Salim no quiere volver a equivocarse. Y la mejor forma de no errar, es no hacer nada.
Así es como la nena de 8 años está desde hace más de un mes, en un sitio con chicas más grandes, encerrada (las monjas no están preparadas para darle un régimen de asistencia más piola) y volviendo locas a todas las personas dentro del Instituto y del convento.
Dicen que es caprichosa. Malcriada. Que tiene la boca de un marinero borracho. Que está a la defensiva. Y sola. Muy sola. Desfamiliada no una (con pase a la Sala Cuna) ni dos (con pase a Nélida) sino tres veces (con pase a ninguna parte).
Los plazos con las monjas se cumplieron. Lilia no quiere meter la pata. La Giannoni dice que la chica ya no es asunto suyo, que ella es fiscal penal.
Y la abuela no será biológica ni legal, pero es la abuela. Y las tías no serán todo lo que los abogados quieren, pero son las tías. Y la institucionalización con las monjas (que ya no se cuecen en el primer hervor y hace rato que no saben cómo tratar con niños) no es una salida para la chica. Que quiere jugar con las amigas, ver vaya uno a saber qué en la tele, comer tortillas con manteca, soñar con ser bailarina (o cantante pop) y todas esas cosas que hacen las de su edad. Pero está encerrada. Y otra vez sola.

22 de septiembre de 2006

Harta de lo que publican sobre Betty en los diarios


Lamento que Beatriz Argañaraz haya desaparecido. Lamento que haya tenido que sufrir violencia física. Es muy triste que de ser una ciudadana haya pasado a ser una víctima. Y nada menos que la víctima de un crimen. Pero tampoco nada más. No es más una persona. No es más una amiga. No es más hija ni hermana ni enemiga ni esperanza ni molestia de nadie. Es la víctima de un crimen y se habla de ella como se habla de los muertos. Los que la conocieron dicen: "era buena". "Era amorosa". "Fue una profesional dedicada".
Los diarios sacan en tapa noticias sobre "el caso Betty". Estoy harta. Llena de nada. Noticias que no son información. El morbo popular pide todos los días noticias de Betty. Qué pasa. Qué huesos con qué sangre en la casa de qué pariente hay.
Me importa un cuerno.
A usted también le importa un cuerno.
Lo único interesante del "caso Betty" es que nadie hasta ahora dijo que los policías que la buscan son unos inútiles. Qué me cuentan de los sabuesos tucumanos. Si la maestra de la escuela franciscana estuviera viva, encerrada contra su voluntad en algún sitio, a estas alturas habría muerto de hambre y de sed. ¿Se dan cuenta?
No sólo una mujer o el cadáver de una mujer pueden perderse aquí. Un camión, un transatlántico o una mujer-camión y un cadáver transatlántico podrían desaparecer sin pistas ante tanta ineptitud.
Mientras en la tapa de los diarios de papel y en los digitales dicen que la mujer del hermano del cuñado de la prima del tío del perro que conoció a Betty puede ofrecer pistas, en Tucumán pasan cosas. Pasa la primavera. Pasa una casi sequía larga. Pasa que la Mora Toscano pasó casi una semana solita con su papá. Pasa que la secretaria de Estado de Educación ahora no sólo tiene "rango ministerial" sino que es ministro. Pasa que vino un embajador chino que no pude conocer, pero que se llama también Zhang, como Yimou. Pasa que mañana dan el bautismo católico a Sandino Jiménez Mones. Y ya estamos en Rosh Hashana 5767. Leshaná tová ticatev vetejatem para la bobe Raquel Lesnik.

21 de septiembre de 2006

El parto humanizado


Ayer el ministro de Salud de la Nación inauguró diez salas nuevas en el Instituto de Maternidad de Tucumán. Se trata de cuartos donde las madres podrán pasar el trabajo de parto y el parto acompañada de las personas que prefiera, además de los profesionales que sean necesarios de acuerdo con su estado de salud. El servicio es único en la provincia, y a pesar de ser estatal, público y gratuito, tiene comodidades que muchos centros privados no ofrecen. Hasta aquí, todo bien. Pero el proyecto por un parto humanizado está rengo. Le falta la pata de apoyo que ofrece la comunicación.
Hace más o menos tres años que los servicios públicos de salud que más nacimientos asisten (el Instituto de Maternidad Nuestra Señora de las Mercedes y el hospital Avellaneda) están trabajando en propuestas más humanizadas y menos medicalizadas del parto. Pero nadie lo sabe. ¿A usted, mujer en edad reproductiva, alguien le avisó? ¿Le contaron acerca de las ventajas de un parto más natural y con menos intervención médica? Creo que no.
El Estado ha limitado sus esfuerzos de comunicación a la difusión de noticias (noticias sobre actos de gobierno, sobre servicios, sobre progresos de la gestión) a través de los medios tradicionales (diarios, televisión, radios). En algunas campañas de salud se reforzó el sistema de difusión a través de cortos publicitarios.
Y la comunicación es mucho más que medios masivos. Comunicarse implica establecer un contacto con el destinatario. Y en el caso de la salud pública, hay que sacarle el mayor provecho posible a ese contacto.
No saben que no saben nada
Me preocupa puntualmente el caso del parto humanizado. Que no es sólo la posibilidad de que la parturienta pueda elegir a las personas que la van a acompañar en el momento de parir.
Cuando una mujer llega al paritorio, es porque ha pasado ya por una serie de instancias de decisión. Lo importante es darle información suficiente para que tome cada una de las decisiones que la llevarán, en última instancia, a una de las salas recién inauguradas del servicio público.
La primera de las decisiones que tiene que tomar es si desea o no embarazarse. Tiene que saber que si no quiere, no va a quedar preñada. Para ello tiene que tener a su disposición los métodos anticonceptivos (los entregan gratis en los servicios públicos de salud) y la información acerca de cómo usarlos.
La última de las decisiones que tiene que tomar es cómo quiere parir. ¿Quiere hacerlo en un servicio médico? ¿Quiere estar acompañada por su familia? Mis comprovincianas, aún las que tienen un acceso más cómodo a la información y a la educación sanitaria, no saben que pueden elegir cómo traer su chico al mundo. Hay médicos que hacen episiotomías sin preguntarle a las pacientes si la quieren o no. Sin informarles siquiera de qué se trata. A mí no me gustaría un corte con bisturí en los bordes de la vagina, en términos generales. Mucho menos si me lo hacen SIN PREGUNTAR. Hay parteras y enfermeras que rasuran el pubis y hacen enemas a las pacientes sin preguntarles si lo quieren o no, sin explicarles que es un procedimiento de rutina, no una necesidad para el parto. Tengo amigas que me dijeron cosas tales como: "Yo me entrego. Durante el trabajo de parto uno no está en posición de discutir con nadie. Si me quieren pelar, hacer un enema, ponerme una vía intravenosa o abrirme con una yilé da lo mismo". Oí a médicos decir que a las pacientes no hay que explicarles nada. Una pena.
Avisen
Llevar los conceptos del parto humanizado al público ayudaría (junto con la campaña de control prenatal que ya está en marcha) a disminuir el número de cesáreas; a gastar menos insumos médicos; a favorecer la pronta recuperación de las madres. Las obras sociales sindicales, las empresas de medicina prepaga y los servicios del Estado ahorrarían en honorarios médicos, leches maternizadas, hojas de rasurar, material de sutura y analgésicos. Las madres se sentirían más a gusto participando de las decisiones en cada instancia del parto. Los médicos y las parteras trabajarían con mayor tranquilidad y recibiendo la colaboración de las mujeres plenamente involucradas en lo que les está pasando.
Si quieren saber de qué se trata, y por qué hago tanta alharaca con esta historia, tómense un tiempito para leer el documento en el link que les propuse más arriba.
Elegir la forma que mejor nos va para parir es otro de los derechos que tenemos sobre nuestras conchitas, chicas. Hay que ejercerlo

Hola a todos


Hoy, en el día de inicio de la primavera en el hemisferio sur, inicio este blog. No sé muy bien cuál será el resultado. Espero que termine en una página de discusión, de ensayo social, de lindas cosas.
Tomé el título del blog de una canción antifrnaquista de Rafael Sánchez Ferlosio. Les paso aquí la letra. No sé todavía si puedo publicar música. Lo intentaré de todos modos. Pero para los que quieran escucharla, hay una versión muy linda de Los Olimareños. Esa es la que escuché en mi infancia.




Los dos gallos

Cuando canta el gallo negro
es porque se acaba el día.
Si cantara el gallo rojo
otro gallo cantaría.

Ay, si es que yo miento
que al cantar que yo canto
lo borre el viento.
Ay, qué desencanto
que me borrara el viento
lo que yo canto.

Se encontraron en la arena
los dos gallos frente a frente
el gallo negro era grande
pero el rojo era valiente.

Ay, si es que yo miento...

Se encontraron frente a frente
y atacó el negro primero.
El gallo rojo es valiente
pero el negro es traicionero.

Ay, si es que yo miento...

Gallo negro, gallo negro
gallo negro te lo advierto:
no se rinde un gallo rojo
más que cuando ya está muerto.