12 de noviembre de 2012

The bald truth

Lo peor de tener cáncer es estar pelado. Ese es el resultado de un sondeo involuntario que vengo realizando en los últimos meses. El universo está comprendido por tucumanos de todos los sexos y las edades, con y sin cánceres varios.
Es verdad que no abundan por ahí las mujeres que se afeitan la cabeza. Y eso hace que resulte curioso para alguien que me ve. Llama la atención mi cráneo lustradito (y ahora lleno de pecas, malgré el protector solar). Pero la verdad es que yo no esperaba que fuera taaaan llamativo.