23 de noviembre de 2006

Discurso Hogar Belgrano


A continuación reproduzco el discurso que dio uno de los miembros del equipo técnico del Hogar de Menores Manuel Belgrano, en el acto de aniversario que se hizo en la mañana de hoy.

Quiero dar la bienvenida, en nombre de la comunidad del Hogar Belgrano, a todas las personas que se acercaron hoy a celebrar con nosotros.
Esta es nuestra casa y nos alegra ser anfitriones de tanta gente.

Estamos festejando porque hace 87 años el gobernador Bascary fundó esta familia. Para los que no sabían, somos una familia enorme, con muchos hermanos, donde los más grandes cuidamos a los más chicos.
Los funcionarios, los preceptores y los del equipo técnico estamos orgullosos de trabajar como hermanos mayores. Porque, como decía el poeta Armando Tejada Gómez, “es honra de los hombres proteger lo que crece”.
Aquí protegemos lo que crece. Y seguro que esperan que ahora diga que “los chicos son el futuro” y que es “nuestra responsabilidad llevarlos de la mano para que no se aparten del camino” y todas esas cosas. Pero no. Porque este discurso cortito es en serio, es del corazón. No es de esos que pueden escuchar cualquier día, en cualquier acto de un aniversario cualquiera.
Es un discurso para invitarlos a que quieran, de verdad, festejar este día con nosotros. No queremos que se queden apenas un momento, incómodos. Mirando el reloj a cada rato a ver a qué hora se termina todo. Pensando en volver a la casa o a la oficina ya mismo. Queriendo terminar con esta obligación protocolar de una vez por todas. No se sientan obligados a quedarse. Pero siéntanse obligados a pensar que nos hace falta una patria con lugar para todos. Que ése es el futuro. Y que se lo construye desde un gesto tan simple como las sinceras ganas de quedarse aquí, a festejar y divertirse. Van a ver que después de un rato dejan de vernos como a “los otros” y empiezan a decir “nosotros”. Y aquí les va otro pedazo del poema de Tejada Gómez, que piensa como los miembros de esta familia.

Importan dos maneras de concebir el mundo.
Una, salvarse solo,
Arrojar ciegamente a los demás de la balsa
Y la otra,
Un destino de salvarse con todos,
Comprometer la vida hasta el último náufrago,
No dormir esta noche
Si hay un niño en la calle
.


Muchas gracias.

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