11 de octubre de 2006

Wish you where here


Ayer fui a trabajar. Me costó un poco más que de costumbre. Pero buéh, así es la cosa.
Imagino que ya estás al tanto de cómo estamos todos, y en qué andamos.
A la noche, cuando salí de lo de mi viejo, me dio la fiebre melancólica. Pero me la banqué, como todos los años. La homeopatía parece funcionar. De algún modo.
En fin, no tengo mucho que contarte que no sepas ya.
La mujer de Fabián me cae bien, sí. Aunque dudo que por los mismos motivos que a vos.
Sé que estás orgulloso del Javi. Pero me gustaría conocer tu opinión acerca de su abandono formal de las huestes de Alem e Yrigoyen. A que eso te disgusta un poco.
A mí también me preocupa el Tano y no, por vez número mil, no estoy perdidamente enamorada de él. Sí, está bien, es buen mozo. (Siempre la misma pregunta, che).
De seguro hubieses preferido que Sandino se llame de otro modo, más rojiblanco. Pero a que te encanta el guiño sesentista.
No fui a ese lugar que te gusta tanto. No puedo prometer ir porque no sé si llegue a cumplir. Pero lo voy a intentar. Voy a intentar en serio, no lo digo para conformarte.
Escuché los bítels (ok, Beatles), fumé un pucho y bebí mi trago a tu salud. Cosas que no sólo hago para tu cumpleaños.
Felices 60. Ya estás a un lustro de jubilarte, vejete. Te hubiera regalado un libro. De Kapuscinzky, probablemente. O una edición vieja de los poemas de Martí. Saludame al Negro (nunca le agradecí por haberme hecho el aguante en esos días). Y cuando puedas pasame la receta de la empanada gallega, que por más que lo intento no me sale igual.

1 comentario:

Anónimo dijo...

acabo de leer este texto y aunque me cueste creer ( amí más que a vos) se me plantó un lagrimón. Pero de inmediato entendí que más que llorar lo que debería hacer es salir de copas para honrar a esa persona a quien van dirigidas esas palabras.
Chau! te odio porque estás durmiendo la siesta y apagaste el celular!