8 de abril de 2010

Turno tarde

Hay cosas y gente los pisos y paredes del pasillo grande. Muchas cosas y mucha gente. En las aulas, los pupitres insuficientes también se han contagiado de la enfermedad de los pasillos. Son pupitres agrupados, enfamiliados, asignados los unos a los otros por un caño genético.
En la 407 no hay uno para mí. Andy tampoco tiene. Buscamos por ahí alguna sillita sana, inmune al virus de copamiento. Las que encontramos son de esas múltiples, encadenadas, imposibles de llevar a través de la zona de contagio.
Los asientos individuales se han suicidado. De soledad, parece.