18 de octubre de 2007

Cállese 2




Cálice

(La traducción más abajo es mía. Se agradecen las correcciones)

Composição: Chico Buarque e Gilberto Gil


Pai, afasta de mim esse cálice
Pai, afasta de mim esse cálice
Pai, afasta de mim esse cálice
De vinho tinto de sangue

Como beber dessa bebida amarga
Tragar a dor, engolir a labuta
Mesmo calada a boca, resta o peito
Silêncio na cidade não se escuta
De que me vale ser filho da santa
Melhor seria ser filho da outra
Outra realidade menos morta
Tanta mentira, tanta força bruta

Como é difícil acordar calado
Se na calada da noite eu me dano
Quero lançar um grito desumano
Que é uma maneira de ser escutado
Esse silêncio todo me atordoa
Atordoado eu permaneço atento
Na arquibancada pra a qualquer momento
Ver emergir o monstro da lagoa

De muito gorda a porca já não anda
De muito usada a faca já não corta
Como é difícil, pai, abrir a porta
Essa palavra presa na garganta
Esse pileque homérico no mundo
De que adianta ter boa vontade
Mesmo calado o peito, resta a cuca
Dos bêbados do centro da cidade

Talvez o mundo não seja pequeno
Nem seja a vida um fato consumado
Quero inventar o meu próprio pecado
Quero morrer do meu próprio veneno
Quero perder de vez tua cabeça
Minha cabeça perder teu juízo
Quero cheirar fumaça de óleo diesel
Me embriagar até que alguem me esqueça.


Padre, aleja de mí ese cáliz
de vino teñido en sangre.

Cómo beber esa bebida amarga
tragar con dolor, engullir a disgusto
Igual de callado que la boca está el pecho
El silencio en la ciudad no se escucha
De qué me sirve ser hijo de la santa
Mejor sería ser hijo de la otra
Otra realidad menos muerta
de tanta mentira, tanta fuerza bruta.

Qué difícil es aceptar en silencio
si en el silencio de la noche me hago daño
Quiero lanzar un grito inhumano
que es una forma de ser escuchado.
Ese silencio me aturde
y aun aturdido permanezco atento
en la tribuna para en cualquier momento
ver emerger el monstruo de la laguna.

De tan gorda la chancha no camina
De tan usado el cuchillo ya no corta
Qué difícil es, padre, abrir la puerta
a esa palabra presa en la garganta
a esa curda homérica en el mundo.
De qué sirve tener buena voluntad
Igual de callado que el pecho está la curda
de los borrachos del centro de la ciudad

Tal vez el mundo no sea pequeño
ni sea la vida un hecho consumado
quiero inventarme mi propio pecado
quiero morir de mi propio veneno
Quiero perder mi cabeza en lugar de la tuya
en lugar de que pierdas el juicio
Quiero aspirar el humo de la nafta
y emborracharme antes de que me olviden


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nos traes una de las canciones de mi vida.

Esta es la letra de la versión de Amancio Prada. Según se dice en la cubierta de mi disco de vinilo (que compré con dinero en una tienda de discos) la versión es de F. Umbral (supongo que la letra: una traducción bastante creativa) y de A. Prada (supongo que los arreglos musicales).

La pongo aquí como si la cantara (eso sí, con algo más de odio que Amancio. Al estilo de Paco Ibáñez estaría bien):

¿Cómo beber de esa bebida incierta?
¿Cómo cantar el dolor y la miseria?
Calló la boca pero grita el pecho.
La luz en la ciudad ya no se escucha.
¿De qué valió ser hijo de un retablo?
Preferiría ser hijo de un sueño
o de un amor más vivo, uno cualquiera…
Tanta mentira, tanta fuerza bruta.

Es tan difícil despertar callado
cuando la noche muda me hace daño.
Quiero lanzar un grito sobrehumano,
es mi manera de ser escuchado.
Este silencio, Dios, esta marea…
Ensordecido permanezco atento
en mi avizor, para en cualquier momento
ver la asuncion del monstruo entre la niebla.

Padre, aparta de mí este cáliz.
Aparta de mí este cáliz.
Aparta de mí este cáliz,
de vino negro, de sangre.

De tan dorado el mueble ya no anda.
De tan usado el cuchillo no acierta.
Es tan difícil, padre, abrir la puerta
a esta palabra rota en la garganta.
Orgía triste y antigua del mundo.
¿De qué me vale buena voluntad?
Atado el pecho llora la cabeza
de los borrachos ciegos de ciudad.

Padre, aparta de mí este cáliz.
Aparta de mí este cáliz.
Aparta de mí este cáliz,
de vino negro, de sangre.

Tal vez el mundo no sea pequeño
ni sea la vida un hecho consumado.
Quiero inventarme mi propio pecado,
quiero morir de mi propio veneno.
Quiero perder de una vez la cabeza,
que mi cabeza pierda tu juicio.
Oler el alma diésel del asfalto
y emborracharme hasta que me olviden.

Padre, aparta de mí este cáliz.
Aparta de mí este cáliz.
Aparta de mí este cáliz,
de vino negro, de sangre.

Mariana Nofal dijo...

Muchas gracias por el aporte. La versión es muy bonita. Por cierto, muy clara también la explicación de cómo suena :-). De nuevo, muchas gracias