4 de octubre de 2007

Esta red y esa red




Algunas noticias interesantes de hoy: la universidad de Berkeley difunde contenidos en la red, a través de You Tube. ¿Será la nueva educación como predice Javier Noguera?
Además de la educación, las elecciones pasan también por la web: ya se pueden consultar los padrones del 28. El diario español El Mundo dedica un blog a la candidatura de Cristina Fernández.
Más novedades en la red: LamarK migró su sitio.
Google tiene un logo homenaje al lanzamiento del Sputnik, como el año pasado.
¿Vieron la velocidad que ofrece Telefónica en España? 10 megas por menos de 200 pesos (45 euros). Yo pago 125 por 1,2 megas.

Y en un espacio de comunicación del siglo anterior pero también de este siglo
Mañana vuelvo a la radio de Cebil Redondo (o Villa Carmela, como prefieran) después de un mes de ausencia. La tarea que se hace en ese sitio está dentro de lo que más me gusta: el periodismo de servicios. Las personas de la comuna están desacostumbradas a recibir servicios sanitarios, beneficios sociales, accesibilidad a los trámites y a la educación. Recordarles a diario que pueden exigir mejoras en el funcionamiento de su comuna es en extremo gratificante.
La radio es un medio muy importante en una ciudad con mucha población de bajos ingresos (que no compra diarios); con un trazado que no facilita la comunicación entre barrios; que tiene un número relativamente pequeño de teléfonos domiciliarios (y por lo tanto un número reducido de conexiones a Internet) y que no tiene el hábito de hacer uso de los servicios comunales, porque pasó mucho tiempo sin recibirlos.
No es fácil trabajar en Radio Malvinas: el estudio de unos 3,5 x 3 metros es precario (no tiene separación entre la mesa de operación técnica y la mesa de micrófonos; el híbrido del teléfono no siempre funciona y los teléfonos están en la misma mesa de los micrófonos. De control de ruidos ni hablar); no hay aislación acústica y está localizado en uno de los barrios que quedan en el límite oeste de la ciudad de Cebil Redondo. El transporte público pasa cada 40 minutos (en un día de suerte) y cuesta más caro que un ómnibus urbano. Y si alguien quiere tomarse un taxi hasta allá tiene que tener la billetera bien gorda o casarse con un rico heredero. Cuando estamos todos (el administrador de salud, el responsable de obras públicas, algún invitado y las dos conductoras o una conductora y una productora), hay que tener mucho cuidado de no moverse para no chocar con objetos o con humanos. A veces burla la vigilancia de sus dueños y se cuela la Rottweiler Eva, que es la visitante con más onda que tenemos en la radio :-). En compensación por estas incomodidades o formas atípicas de trabajo, cuando el cielo está limpio se puede ver el cerro muy de cerca. Hay árboles en todas las veredas y no hay ruido de autos. A cien metros de la radio hay fincas de cítricos hacia el oeste y hacia el este. A diez metros al norte de la radio hay otra finca. La dueña de la casa donde se alojan el estudio y la antena de transmisión, doña Carmen, nos ceba mates dulces y atiende a los vecinos que vienen a hacer preguntas y a dejar papelitos con consultas, comentarios y aportes a la discusión. También tendemos desde ahí nuestras redes y se reproduce en cada casa la información. Al final del día (me gusta creerlo así), todos han reelaborado lo que salió al aire en la mañana. Y lo que hemos entregado como información vuelve otra mañana como comentario (en forma personal, por sms o por teléfono), como duda, como lo que sea. Vuelve y lo mandamos otra vez al aire y así jugamos a que esas redes que hemos tendido son tejidas por todos. Como en la blogósfera, pero en Villa Carmela.

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