14 de septiembre de 2007

¿A nadie más le molesta?




En la edición del domingo 9 de septiembre de 2007, el diario La Gaceta publicó una nota feamente discriminatoria (estoy segura de que viola alguna norma sobre el tema) bajo el título Cada vez hay más mujeres acusadas de homicidio. La nota no proporciona datos claros acerca del aumento del índice de criminalidad de las mujeres ni la naturaleza de las violaciones de que se las acusa en relación con otros períodos de tiempo o con otros grupos discriminados.
Como si no fuera suficiente la liviandad con la que se habla del asunto, en la nota se agregan las apreciaciones de Alejandro Diéguez, a quien se consulta sobre el tema vaya uno a saber por qué. Ah, parece que porque es abogado. Don Diéguez, descripto por La Gaceta como "letrado", dice sobre el pretendido aumento de los crímenes a cargo de mujeres lo siguiente: “Es una reacción social que también tiene que ver con la famosa equiparación de los roles que se está dando en todos los ámbitos. Lo anormal se está transformando en normal y, lo que es más grave aún, no hay una política de seguridad para combatir este nuevo modelo criminal”. Caramba, don. La "famosa equiparación de roles" es una cuestión social delicada. Demasiado como para tomarse la machista atribución se abrir la bocota sin pensar siquiera en que de ese modo se puede herir la susceptibilidad de al menos el 50 por ciento de la población. Cuando no enfurecer a unas cuantas como yo. Mire usted si me da por enojarme "anormalmente" (¿lo normal es que los hombres quebranten las leyes?) y sumarme al "nuevo modelo criminal" (¿?). Honestamente, don Diéguez, tengo entendido que si decido volverme una delincuente peligrosa puedo hacerlo sin cambiar de sexo. Y las actitudes de gente como usted me molestan tanto que hago cosas complicadas como defender el derecho de mi género a cometer tantos crímenes como le venga en gana y a recibir pena de cárcel y a ensañarse con sus víctimas y a llenar las páginas de policiales. Carajo.
Por cierto, letrado, además de sinónimo de abogado es, según la Academia,
"adj. coloq. Que presume de discreto y habla mucho y sin fundamento". Nunca mejor usado.
Lean por favor en el link lo que dice Morales, sin pretender ser misógino. Una noticia, Moralito: no te da el cuero para tamaña empresa.
Pero claro, la cosa no termina aquí. Se suma a esta linda página machista (que no es misógina, que la misoginia requiere trabajo y elaboración por parte de sus estúpidos cultores, que al menos se toman el trabajo de ser esforzados investigadores de su imbécil culto al pito comandante) la nota "Ellas actúan con más saña y alevosía". El título de este comentario es una cita textual de las declaraciones del fiscal Guillermo Herrera. Vergonzoso. Un representante del ministerio público mostrando la hilacha. Lean esto: "
Si bien es cierto que ante la ley todos somos iguales, para el caso de las mujeres no están contemplados algunos aspectos, especialmente el psicológico. Cuando se sancionaron, ellas no tenían tanto protagonismo en el ámbito criminal". ¿Este tipo está proponiendo nuevas leyes penales teniendo en cuenta un "perfil psicológico femenino"? En el link pueden deleitarse además con las palabras del fiscal sobre cuestiones hormonales. Es que un requisito para ejercer un cargo vitalicio en la justicia es el curso de endocrinología.
Hasta donde se entiende, según Herrera, si un tal Jorge y yo cometemos el mismo crimen, el fiscal pedirá para mí una pena mayor porque, por razones "biológicas" voy a actuar con mayor saña y alevosía. Alguien tiene que reprender (¿corresponde destituir?) a ese tipo ya mismo. No quiero que la Justicia le pague un sueldo para que condene con más dureza a las mujeres que a los hombres.
En fin, ¿sólo a mí me molestó esta nota? Estoy asqueada y furiosa.

1 comentario:

Mario Mirra dijo...

Bueno, no es la única hilacha de Herrera. Te recuerdo que sobreseyó a la Burra Mansilla más rápido que "de inmediato". Ni lo indagó, a pesar de que existen informes contradictorios sobre muchos millones de pesos nuestros, de todos.
Herrera, famoso por su vagancia e ineptitud, es otra de las joyas que colocó José en la justicia -cuándo no, a propuesta del inefable Pirincho- y demuestra con contundencia científica por qué es necesario un Consejo de la Magistratura.
Ya.
Lo de Dieguez y Morales no debería enojarte. Para ser abogado penalista, hoy hay que ser tilingo y pelotudo