4 de marzo de 2010

Mis problemas con el Banco Nación


No son los mismos que tienen Mercedes y Cristina con el Central. Para nada. Pero me molestan bien molestadita.
La historia, en resumen, es así:
En 2008 fui a la sucursal Plazoleta Mitre del Banco de la Nación Argentina para sacar un préstamo de los que están disponibles para beneficiarios de la Anses. (Necesitaba 3000 pesos para arreglar mi casa).
La condición para obtener el préstamo era que yo solicitara además la tarjeta de crédito Nativa y una caja de ahorros en el banco.
Cuando le dije a la señora que me atendió y al gerente que yo quería el préstamo, no la tarjeta de crédito ni la cuenta, todos se enojaron.
Diez minutos después de eso me mostraron que en su computadorita yo figuraba como cliente de otra sucursal. Claro, hasta ese momento, yo jamás había sido cliente EN NINGUNA SUCURSAL DEL BANCO NACIÓN.
Se sonrieron y me dijeron que podían solucionar lo de la sucursal, si yo sacaba la tarjeta junto con el préstamo.
Una señora muy amable, Lucía Carmona, trató de consolarme cuando empecé a llorar escandalosamente al grito de "¡Me están extorsionando!" o "¡Esta tarjeta de mierda me sale más cara que VISA!" o vaya uno a saber qué otras cosas.
Finalmente, me dejé extorsionar, saqué los tres mil, me mandaron la puta NATIVA NACIÓN y después una tarjeta de débito que nunca pude usar.
Hace meses que intento que me den un pin para poder usar la tarjeta de débito.
Lo interesante del caso es esto: la caja de ahorros sirve sólo para pagar los gastos de la cuenta que me obligaron a adquirir para darme el préstamo. Nunca pude usar la tarjeta. Nunca pude pagar los gastos de la cuenta. Estoy acumulando deuda de a 25 pesos por mes por un producto que sólo sirve para alimentarse a sí mismo.
Gracias, Banco Nación. Tengo ahí mi cuenta bancaria más cara y más problemática y con menos servicios y soy el cliente peor atendido. No soy un cliente en realidad, sino un rehén.
Me pregunto cuántos jubilados que ganan la mínima piden un crédito de 500 pesos y son empernados por esta linda, linda, linda gente.
Claro, mañana tendré que volver a hacer 1 hora de cola para que ellos se diviertan a mis expensas y me tengan haciendo trámites absurdos varios días más. Estoy pagando el precio de haberme quejado.