9 de diciembre de 2009

True colors

Escribo este post inspirada en uno de Gustavo.
Estar casado no sólo resuelve los accesos a beneficios sociales y económicos (obra social, pensión por fallecimiento, disposición de bienes, reducción de cargas impositivas etc), sino que también otorga "prestigio" social.
No es lo mismo a mi edad (34) llenar una planilla marcando una cruz en la casilla de casado que en la de soltero.
Lo de "no seré feliz pero tengo marido" tiene cientos de implicancias, y la mirada del otro es una de ellas. El matrimonio gay elimina al menos una de esas miradas desgastantes sobre la homosexualidad, igualando en un espacio que hasta ahora está reservado a parejas heterosexuales de vestido blanco (simbólico, no indicativo) obligatorio y madrinas culonas.
La hipocresía de la derecha argentina nos agobia a todos. Excepto el de la Negra y Diego, todos los demás casamientos a los que fui en los últimos años fueron determinados por un embarazo accidental. Aparece ahora para salvar las estadísticas el de Bárbara y su pelao.
Dejen vivir: el matrimonio es para los que quieren estar juntos, para los que dejan translucir sus verdaderos colores.

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