5 de octubre de 2014

La cinta rosa 2. El diagnóstico.

La cosa es así: compro corpiños dos veces al año. De a dos por vez. Cuando compro un par, tiro el par anterior. Vi una mancha en mi corpiño nuevo, blanco, reluciente. Un punto de algo así como 1 mm. Me asusté. Saqué de la basura los que había tirado ese día. Nada de manchas, pero eran de esas telas de encaje, llenas de agujeritos. Busqué entonces manchas en la ropa que había tenido puesta. Había, pero de comida (todo lo que como va a parar a la remera).
Seguía asustada. Apreté para ver qué salía. Salió sangre. Un asco.
Tenía turno con el ginecólogo para dentro de unos días. No sabía si esperar o ir al toque. Promediando, esperé dos días y al tercero me colé en el turno de otra persona.




El médico contenedor, el bioquímico pelotudo, las imagenólogas prudentes
El médico me tranquilizó. Me dijo que el sangrado no era frecuente en "patologías realmente severas", y otras cosas más que no recuerdo. Me dejó tranquila, en verdad. Me exprimió y me mandó al laboratorio del frente a dejar la muestra. El bioquímico me dijo que volviera, ponele, en una semana.
En una semana el resultado no estaba. Tenía que volver al día siguiente.
Al día siguiente el resultado no estaba. Eché una puteadita. El resultado estaba, pero la secretaria del bioquímico tenía que consultar con mi médico a ver si me lo daba. Empecé a cortar clavos.
En el medio, me había hecho una mamografía y una ecografía de mama con las batman y robin de la imagenología. Que tardaban 15 días en entregar los resultados.
Con todo en la mano, volví al médico.



Qué hay ahí
El resultado de la mamografía no era concluyente. El informe decía algo así como: no se ve nada, esta teta es muy gorda. El informe de la ecografía decía se ve una masa sólida de casi 17 mm, pero no sé qué hay detrás de eso y lo mismo no me gusta nada. El del laboratorio decía que tenía una alta infección.
El médico me dijo que había que abrir y ver. Que sea lo que sea, no tenía que estar en mi teta y que él me lo iba a sacar. "¿No me hacés biopsia y eso?" No, cirugía con un patólogo en el quirófano y una marcación de ganglios en un instituto de medicina nuclear. El patólogo y la marcación eran por las dudas, por si la masa sólida era un tumor. El médico me volvió a tranquilizar. Las estadísticas estaban a mi favor. Era improbable que fuera cáncer. En las tres semanas entre el corpiño nuevo y la cirugía la teta se había arrugado. Una semana antes de la cirugía el pezón miraba para otro lado cuando levantaba el brazo para depilarme. Sea lo que fuera, estaba haciendo una toma acelerada y no pacífica de mi goma.

Wake up
Me desperté de la cirugía con un dolor es pan to so, como si me hubieran acuchillado la teta. Recordé que era precisamente eso lo que había pasado. Me miré la axila para ver si habían sacado ganglios. Estaba vendada por todos lados, me salía un tubo de abajo del brazo, por el tubo salía sangre. Puaj.
Dije que me dolía como la puta madre y que tenía ganas de vomitar. Vomité, me inyectaron dos cosas y me volví a dormir. Me habían sacado un tumor de 18 mm, 17 ganglios y una cantidad de tejido mamario equivalente al tamaño de una naranja.
Era cáncer de mama. La biopsia estaba en marcha. Se iba a demorar. En lo que esperábamos, yo seguía con el tubo (era un drenaje) y me lo iba a controlar al consultorio del médico a cada rato.
Estuve tres semanas con el tubo. El gordo vaciaba el envase al vacío donde se juntaba la porquería y me limpiaba la herida.
Volví al médico con la biopsia y me mandó a un amigo para el tratamiento.

Lo que aprendí

1. No te saltes ningún control.  Mi hija era chiquita. De esas chiquitas que no duermen más que unas tres horas por noche y otras tres de a ratos durante el día. Yo iba a veces a mi control ginecológico. Otras veces no.

2. Si te asustás, colate en un turno. No hay decencia que valga en el cagazo. Ni tiempo que perder.

3. Pagá un cadete. Dale todos los cupones de todos los estudios y mandalo a que retire las cosas y se las entregue a tu médico. No vayas vos a renegar con personas que no están preparadas para atenderte. Que tu médico hable con vos y te traduzca los informes. Y pagá un cadete. No le pidas a un amigo o a la tía. Tiene que ser alguien a quien no le importe.

4. Que te abran una sola vez.  Algunos médicos te hacen una biopsia, después una cirugía para remover el tumor, y en algunos casos una tercera carneadita para remover los ganglios. El procedimiento en estas etapas lógicas está cubierto por las obras sociales casi al cien por ciento de su costo. Mi médico me dijo que él no hacía eso, que los enfoques actuales prefieren abrir una sola vez. Mi obra social no cubría el combo, así que pagué un poquito más y me hicieron todo junto en la misma entrada a quirófano, evitando el stress innecesario de que te vayan rebanando por partes, a medida que vas recibiendo malas noticias.

5. No estés sola en el proceso de diagnóstico (que es largo). Soy una persona muy afortunada y mi familia me acompañó todo el tiempo. Y mis amigos siempre fueron afectuosos y prudentes con los comentarios ante la incertidumbre. Hace un par de días leí en un libro (en otro post voy a hacer una lista de bibliografía) que el stress puede afectar el sistema inmunológico hasta el punto de favorecer las metástasis. Asegurate de que te atiendan y te den pelota. ¿Tienen mucho trabajo? Que pidan licencia. ¿Tienen labores domésticas atrasadas? Que la casa esté sucia un par de semanas. ¿Viven lejos? Que se compren unos buenos auriculares para escuchar música en el bondi. ¿No tenés familia? Conseguite un terapeuta que te vea varias veces por semana (sí, varias). No estés sola, eso literalmente te puede matar.

6. No te dejes dominar por la ansiedad. Después de la cirugía volví a fumar (había dejado durante 7 meses). Me había encontrado de repente sin ir a trabajar (estaba de licencia), sin saber muy bien qué hacer y sin un mango para terapia de shopping (me había gastado todo en el sanatorio, que lo parió). Endeudate si es necesario y mandate a una actividad terapéutica, yoga, tai chi, meditación, caminata con un entrenador charleta, reiki, canasta en el Jockey Club o clases de violín. Cualquier cosa. Aunque tengas el cuerpo lleno de costuras frescas el médico te da permiso para hacer casi cualquier cosa con tal de que te sientas mejor.

7. Sacate una foto. Para que puedas pegar en un álbum, a la izquierda de una foto de unos años después con la leyenda: yo era esa porquería de ahí y ahora soy esta mujeraza de acá.

1 comentario:

ire dijo...

Me encantó lo de mujeraza.

Me encantó el blog en general.

Beso y fuerza,aunque se nota que te sobra