2 de junio de 2013

Fantasías de organización doméstica

Empiezo la semana y el mes con fantasías de organización varias. He elaborado un menú de almuerzos y malgré los problemas ambientales, he de imprimirlo y ponerlo bien a la vista en la heladera.


El menú cumple con algunas normas de mi dieta antitumoral (baja en grasas, bajísima en sodio, bajísima en proteínas animales) y viola otras (no mido la cantidad de almidones, por ejemplo). El plan va sólo de lunes a viernes. Los sábados y domingos son de reunión familiar. Se come lo que nos den de comer en lo de mi abuela, en la Euge (suegra) o en la Mecha (suegra) o en lo de Padre y Sandra.

El menú de esta semana no tiene carne de vaca porque Pablo y Emma ya comieron asado hoy. Tampoco incluye las cenas, porque he decidido improvisarlas entre sobras, ensaladas, caldo y sanguchitos (de verdura, seitán o pescado en lo posible). Tengo algunos comodines en el freezer y en la heladera para evitar la tentación del delivery y para que los antojos no sean un cúmulo de grasas y azúcares en nuestra vida
Cuando puedo, hago el pan en casa con harina blanca, salvado de avena, germen de trigo, semillas de lino, harina de soja y lo que encuentre por ahí para que la masa sea integral. Si tengo fiaca, compro el que tenga más fibra y menos grasa y menos sodio.
Las preparaciones que hago (ensaladas, albóndigas, salsas, panes) en general incluyen semillas (lino, chía, sésamo) y frutas secas (20 gramos todos los días, para compensar la poca cantidad de proteína animal que consumo).
Mi objetivo es respetar el menú tooooooda la semana y bajar al menos medio kilo. Parece poca cosa, pero créanme que no lo es.
Me voy a dormir. Durante la semana les cuento cómo me está yendo.



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