15 de julio de 2008

Anónimo: ¡hacete un blog!




Desde hace tiempo el asunto de la identidad en la red me da vueltas en la cabeza. Hice un esbozo sobre el asunto en Identidad blogger, un post bastante pobre en relación con el tamaño de la cuestión y con todas sus implicancias.
En mi recorrido por los blogs he encontrado algunos que rechazan los comentarios anónimos y otros que fuerzan al usuario a identificarse, como una forma de reconocer a la persona que opina y ponerla en el contexto de la red social a la que pertenece. En la red he encontrado también que muchos diarios permiten los comentarios anónimos de los lectores de sus ediciones electrónicas, a pesar de que solicitan la "debida identificación", con presentación de documento de identidad, de quienes aspiran a que se publique su carta al director. Este último asunto se trató en uno de los foros de Periodismo 2.0, un grupo de Facebook que creó Julio Coronel.
Este post pretende darle un par de vueltas más al asunto y responder a algunos de los muchos (demasiados, para mi gusto) comentarios anónimos (casi todos desagradables, por cierto) que han dejado en Los dos gallos. Ah, y quisiera también hacer una invitación a Anónimo: hacete un blog. Dicho así no suena tan insultante como en los pagos de mi amiga Jaime. Mi verdadera intención es que la semiosis sea más parecida a Get a blog! como un gringuísimo "andá a escribir allá...". Pero como en castellano no suena así, es que hago esta larga y tonta aclaración.

Anónimo, sos un ciudadano digital marginal
A pesar de la intensa presencia de Anónimo en todos lados, incluso en la versión digital de diarios de mucha tirada, entiendo que es oportuno aclararle a este colectivo de habladores sin boca propia, que la falta de identidad es marginalidad.
Anónimo a veces piensa que, al identificarse como un sin nombre toma el título de representante de las masas, del bien común. Cree que habla por boca de todos (no de todos los que piensan como él, sino de todos). Bueno, don sin nombre, las cosas no funcionan así. Uno habla por sí mismo y otras personas deciden si están o no de acuerdo. Claro que primero hay que tener una opinión personal, nominal, y después estar dispuesto a compartirla.
Anónimo otras veces piensa que esconder su nombre lo pone a salvo de las consecuencias de sus palabras. Es por eso que generalmente se borra el nombre para poder insultar a su gusto, para hablar macanas. Me imagino a Anónimo sonriendo frente al monitor una vez que sus comentarios se han publicado. Regodeándose por el supuesto deber cumplido, el de decir lo que "otros" no dicen. A veces se excusa diciendo que teme por su integridad, que no puede dar su nombre para evitar las persecuciones de los poderosos. La verdad es que hasta la Real Academia reconoce a Anónimo como un cobarde, que tira la piedra y esconde la mano.
Anónimo, además, es un marginal voluntario y vocacional. Un okupa de los blogs de otros. Un homeless de la participación en red. No tiene blog, ni diario, ni programa de radio y no debe tenerlos hasta estar dispuesto a ponerle la firma.

Identifíquese
¿Por qué Anónimo no debiera tener un blog? Porque para construir un espacio propio primero hay que reconocerse. Hay que admitir lo que uno es, asumir que hay un contexto al que uno pertenece, una historia que a uno lo acompaña. Si todo eso nos avergüenza, nos parece digno de ser ocultado, entonces tenemos muchos problemas para resolver antes de empezar a opinar por ahí sin ton ni son, escribiendo en las paredes de la casa de otro.
Si Anónimo no sabe quién es, si no le gusta lo que es o si no está dispuesto a asumirlo, ¿por qué habría de interesarnos lo que tiene para decir?
Si Anónimo decide dejar de okupar los comentarios y se hace un blog, va a dejar la marginalidad para incluirse en su red social y pasar a ser bloguero.

Anónimo y Seudónimo
Muchas veces Seudónimo es una versión un poco más elaborada de Anónimo. Otras veces (como bien me ha hecho notar mi amigo Gustavo cuando escribí sobre Identidad blogger), el seudónimo es un escudo contra la discriminación.
El segundo caso no debiera existir. ¿Por qué alguien, en 2008, tiene que temer una condena social por su condición sexual; por su proveniencia social; por su religión; por su aspecto físico; por sus características étnicas; por su oficio; por su vestimenta?
Honestamente creo que, los seudonimados que temen a la discriminación deben ser alentados a asumir y sostener su identidad. Y una buena forma de hacerlo es asegurándonos de que los Anónimos no atacarán en la web a los miembros de grupos sociales en desventaja. Para eso no tiene que haber Anónimos.
George Sand empezó usando un seudónimo para poder publicar sus escritos. Más tarde se travistió también para poder frecuentar lugares vedados a las mujeres de su clase. Finalmente, expuso su oficio de escritora, su hábito de fumar tabaco y su travestismo como un modo de obligar a los demás a notar que la condena social no la haría cambiar de costumbres. Quienes querían molestarla terminaban siendo apabullados por una mujer que se sostenía en sus trece, incomodando a pacatos y conservadores.
Vamos, Seudónimo por discriminación, ponele la firma que yo te banco en tu derecho de ser lo que te tocó, lo que querés, lo que te va y lo que te gusta. Sé que no es fácil y que es probable que no te alcance ni ahí con mi voto de confianza. Pero ¿y si se suman millones de otros blogueros? ¿Te animarías?

Los que curran con Anónimo
(La cosa ha ido para largo y LamarK de seguro se enculó y abandonó la lectura hace rato. Estoy de acuerdo en que los posts deben ser breves. Pero no me sale. Así es con la verborragia y qué se le va a hacer).
¿Por qué existe Anónimo, además de por su vocación de garbanzo en almacén de turco?
Porque hay una comunidad de Anónimos en donde cada uno compra lo que el otro vende. Un buen ejemplo de esto es el blog la ga "z" de tucuman (textual). La página que se inició con la pretensión de ser una crítica del diario de más venta en la provincia, tiene más éxito en los comentarios de Anónimo y Seudónimo que en sus posts. Desde allí se puede acceder a otros blogs de la comunidad de anónimos. Seguramente ustedes tienen otras direcciones de la web parecidas a la que cito aquí.

Finíshela
Uno tienen la identidad que le asignan su origen y su inserción ciudadana, que es la del DNI, la del nombre que eligieron papá y mamá. Y tiene además la que construye viviendo, haciendo algunas cosas y dejando de hacer otras. A veces estas construcciones que hacemos son concientes y nos ponemos ex profeso estas ropas, esas joyas y aquellos sombreros. Otras veces son inconcientes o escapan a nuestra voluntad y nos salen granitos en la cara o se nos desarma el peinado.
Lo importante es hacerse cargo de lo que uno es. Nuestras opiniones no tienen valor si no son nuestras. El traje de Anónimo no es el de la construcción colectiva. Es el de la falta de participación ciudadana. El del quejoso que se sienta en la tribuna a mirar cómo otros juegan y a decir siempre que lo hacen mal.


5 comentarios:

Julio Coronel dijo...

Estoy de acuerdo: hay que hacerse cargo. ¿Miedo a qué tenemos?

Gracias por chivear el grupo. Saludos.

Anónimo dijo...

=P =p =p (reiterativa estirada de lengua).
cj cj cj ...



z
a
i
r
a

Diego Nofal dijo...

ANONIMO hacete un blog, uno de los mejores post que voy leyendo, vamos a dejarnos de joder con tirar la piedra y esconder la mano, vamos a dar nuestra opinion con valor y convicciones, vamos a hacernos un blog loco sin miedo sino ¡AL CARAJO CON SUS ANONIMAS OPINIONES!

Ojo Avizor dijo...

Respetados bloggers, muy cierto lo que dices, en un gran porcentaje. En todo caso, los invito a que lean mi recién creado blog, para que con sus valiosos comentarios tal vez me anime a salir del anonimato. Mientras tanto, solo puedo decirles que también hay anónimos como yo, que desean tener un espacio de opinión sin necesidad de ofender a nadie, y menos aún sin asumir la representación de las ideas de los demás. Muy bueno el post.
Otro "Ojoavizor"
http://ojoavizorlimaperu.blogspot.com

ana dijo...

Puede que los comentarios hostiles e irrespetuosos, normalmente provengan de "anónimos". Eso no lo sé, pero no creo que todos los que opinan desde el anonimato sean malintencionados. Creo que el nombre que nos pusieron nuestros padres (no elegidos), el número del DNI (obligatorio), son datos irrelevantes. Lo verdaderamente importante es lo que se puede leer entre lineas.
De todas formas, yo me llamo Ana y te mando un saludo desde Bilbao.