18 de junio de 2008

DEJEN LABURAR



En el CAPS (Centro de Atención Primaria de la Salud) no hay cubiertas descartables para la camilla. No llegaron a causa de los cortes. La enfermera me pide una mantita que llevo en el coche para poner sobre la camilla, antes de acostar a mi beba. Emma se queja por el pinchazo de la vacuna. Pregunto de dónde salen las jeringas y las vacunas, si no llegan las cubiertas, los barbijos y los guantes imagino que debe haber problemas también con los otros insumos. "Tenemos vacunas para un par de meses. Las jeringas no sé de dónde vienen", me contesta la enfermera con un suspiro de cansancio, mientras consuela a Emma, que sigue enojada pero se bebe con placer su gotita de vacuna Sabin. Me pregunta si tengo paracetamol pediátrico en casa, para zafar de la fiebre que da después de la inmunización. "Si no tenés, te hago la receta y lo retirás gratis en la oficina de al lado. Pero creo que quedan pocos. Así que si hay en tu casa o si lo podés comprar, mejor". Me voy arrastrando el cochecito por el barrio Oeste II, mientras me pregunto si empezará a haber desabastecimiento de remedios.

Ya es de noche. Y en casa llamamos a lo de la Mili. La flaca se vino desde Buenos Aires, donde estudia violín en el IUNA. Se vino de visita para el Día del Padre y nos trajo, cargando en el ómnibus, unos insumos que necesitamos para terminar el libro de una cliente. Si lo pedíamos por transporte de cargas puerta a puerta no llegaba. La mili llegó con mil horas de retraso por los cortes, la espalda molida y nuestra preciada carga. Las horas que perdió en el corte están perdidas para pasar un rato más en casa, con la familia. Ella y Zaira no vienen seguido. El pasaje es caro y la vida de estudiante exiliado, austera.

El papel para imprimir los libros aumentó el precio. Compramos en un mayorista tucumano, pero nos convendría pedirlo de fábrica, o a mayoristas porteños porque tienen un 20 por ciento de diferencia de precio. Pero... no hay envíos a las provincias. Las rutas están cortadas.

Pago $2,8 el litro de leche en el almacén del barrio. La Pelada me manda un SMS: "La leche marca VEA está a $4 en el supermercado". No creo que la minorista del Oeste II tenga mejores oportunidades de precios que la cadena nacional de supermercados VEA. Los grandes consorcios nos quieren joder con los precios.

Paren la mano con los cortes. Dejen laburar, dejen comer, dejen vivir en paz.

3 comentarios:

Marcelo Pensa dijo...

Hace mucho que no entro en tu sitio, por lo que aprovecho para decir que sigue bueno pero, además, felicitarte por Emma. Un saludo de un megalómano.

rulo cuello dijo...

che muy buena la cronica de emma me parece que es una radiografia del desabastecimiento a que nos somete el lookout patronal

Paola Jiménez Mones dijo...

Impecable, una vez más y como siempre.