6 de noviembre de 2007

Yo también quiero saber



Yo también quiero saber dónde está Jorge Julio López. Pero tengo claro que ensuciar los carteles indicadores y los edificios públicos no ayuda.
Los graffitis hechos con esmalte sintético en aerosol están no sólo en los carteles para turistas de la Casa de Gobierno y de la Plaza Independencia. Ensucian también las paredes de la histórica basílica de San Francisco y el bonito edificio del Centro Cultural Eugenio F. Virla. También la señalización de algunas calles.
La pintura sintética es muy difícil de borrar. Pintar los frentes de los edificios públicos más importantes es carísimo (de hecho hasta hace muy poco estuvieron sucios y sin iluminación adecuada). Reponer la señalización va a tomar tiempo y dinero de los contribuyentes.


En verdad, no es que no me preocupe lo que pasa con Jorge Julio López.
Me preocupa lo que pasa con los grupos de militantes que no encuentran formas efectivas y no vandálicas de comunicación, de manifestación, de protesta. Con lo que cuestan dos frascos de aerosol se podrían haber pasado más de diez horas en el ciber haciendo exitosa una campaña en la blogsfera.
Volver a pintar San Francisco va a costar mucho más tiempo, más dinero y la distracción de recursos humanos que, si no tuvieran que REHACER una tarea que estaba lista, podrían emprender otras mejoras.

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