
Le hice caso al Pelado y esperé un día para enfriar la cabeza.
Ayer Pablo Mancini (punto com punto ar) escribió una nota en el diario Perfil (punto com punto ar) en la que trata a un grupo de cibermilitantes (y a otros que no lo son) de "ñoquis digitales".
También la emprende contra la fundación Generación Libre, diciendo que es una organización fantasma.
Claro, un problema de los periodistas de clase media cómoda es que les resulta indispensable ser "antioficialista" a cualquier precio porque está bien visto hablar mal de los que ganaron las elecciones (sin presentarse a ninguna nunca) y contarle a los lectores/consumidores (como si no lo supieran) lo mucho que falta para que este país sea un buen lugar para todos. Sé bien que es así. Yo estuve en ese lugar.
Como Tomás en época de resurrecciones, soy de las que defiende eso de ver para creer.
Y yo que vi, puedo decirle que he estado con Horacio Elsinger a horas imposibles en la Casa de Gobierno cuando todos se habían ido y él seguía laburando, después de haber mal comido un sánguche (que le conseguíamos en un horrible bar del centro) sobre su escritorio.
He estado cuando Celina, con pocas horas de sueño, seguía con sus tareas a pesar de una bronquitis que la llevaba puesta un día en que el trabajo era mucho y las manos pocas. Va lo mismo por Daniela, aunque sin bronquitis.
He visto a Javier desplomarse en el sillón de su despacho (con un sánguche como el de Horacio entre las manos) tras el quinto día consecutivo de no ver a su familia a la luz del día.
He estado rondando por ahí también en los días en que Sebas y Agustín Clark hacían lo suyo después de diceiséis horas de andar en uno de esos bondis con asientos que sólo se reclinan para dejarte en una posición más incómoda que la de sentado a 90 grados.
Le he roto la paciencia a mil personas para poder sacar la edición impresa de El poder de las redes (de David de Ugarte) en la Argentina a cargo de la "fantasmagórica" fundación Generación Libre, en cuya presentación (que se hizo en la Embajada de España en la Argentina) estuvo Mancini.
Ah, me olvidaba. A Leo Leccese nunca lo he visto siquiera intentar armar un blog.
Me gustaría saber con qué carajo de información y de autoridad se pone a hablar este muchacho acerca de militancia. Ya sea en el espacio digital o en cualquier otro.
Los empleados públicos de los que habla este cómodo blogstar trabajan como servidores de su comunidad y ADEMÁS militan.
Entender la vocación y la obligación de servicio público que implica dar información. De eso se trata el periodismo.
