Carlos Ortiz fue electo comisionado comunal de Taco Ralo. Es un pueblo de unos 4 mil habitantes en el límite entre Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero. Y era, hasta hoy, un pueblo fantasma. Carlitos ganó esta elección sin plata, sin estructura, sin bolsones. El tipo no tenía más nada que genuinas buenas intenciones, mucho entusiasmo y una esperanza (esa cosa con plumas, diría Emily Dickinson) contagiosa que se nos pegó a todos. A ese cóctel claro, hay que sumarle un par de cojones bien puestos y muuucho espíritu de sacrificio.
Nosotros lo vimos. Ir y venir muerto de sueño y cansancio en su auto no último modelo. Pedir y pedir golpeando puertas de funcionarios. Manguear a los amigos. Sufrir por no haber podido ayudar a más gente.
Estamos orgullosos de vos. Queremos que lo sepas.