Carlos Ortiz fue electo comisionado comunal de Taco Ralo. Es un pueblo de unos 4 mil habitantes en el límite entre Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero. Y era, hasta hoy, un pueblo fantasma. Carlitos ganó esta elección sin plata, sin estructura, sin bolsones. El tipo no tenía más nada que genuinas buenas intenciones, mucho entusiasmo y una esperanza (esa cosa con plumas, diría Emily Dickinson) contagiosa que se nos pegó a todos. A ese cóctel claro, hay que sumarle un par de cojones bien puestos y muuucho espíritu de sacrificio.
Nosotros lo vimos. Ir y venir muerto de sueño y cansancio en su auto no último modelo. Pedir y pedir golpeando puertas de funcionarios. Manguear a los amigos. Sufrir por no haber podido ayudar a más gente.
Estamos orgullosos de vos. Queremos que lo sepas.
26 de agosto de 2007
23 de agosto de 2007
Una elección posible

El domingo hay elecciones en Tucumán. Hay que elegir. Gobernador, intendentes, delegados comunales, legisladores y concejales... Hay que elegir.
No hay que votar por los bolsoneros. Ni por los que prometen ciento cincuenta por mes. Hay que elegir. Tomarse el trabajo de elegir. Tener el coraje para elegir.
¿Ustedes recuerdan cuando no podíamos elegir? Y estábamos en democracia. Cuando había que hacer de tripas corazón y votar por los candidatos que pudieran hacerle frente a Antonio Bussi, porque el anciano general arrasaba en las urnas como lo había hecho antes en los mataderos clandestinos. En esos días (recuerdo con tristeza y con ternura) he visto radicales, socialistas y comunistas abrazados, cantando (ebrios, por supuesto) la marcha peronista. Traicionando su militancia, sus ideas o, simplemente su preferencia personal sólo para salvar las papas. Sólo para enfrentar al monstruo. El domingo podemos elegir. Y hay que elegir.
Yo elegí cuando pude. Me equivoqué también, y me hice cargo. Me creí palabra por palabra lo de la Alianza por el Trabajo la Educación y la Justicia. El lanzamiento de campaña de la Alianza se había hecho aquí, en Tucumán. Fue un 9 de julio en el club de Villa Luján. Me tocó hacer la cobertura para el diario. Al final del discurso de Alfonsín solté el grabador para aplaudir, enloquecida, emocionada. ¿Se acuerdan de ese discurso? El remate decía así: "No se trata de ganar una elección, se trata de salvar a la patria". Pucha y cómo le creí. Yo puse el voto con orgullo guerrero, para salvar a la patria. Qué clavo, señor.
Todavía hay en Tucumán gente que no puede elegir. Que tiene miedo de tener ciento cincuenta pesos menos en el bolsillo si no gana su candidato. Gente que tiene miedo de que le quiten las limosnas amansapobres que le dan por agitar banderines y sonreír gritando "¡Viva Fulano!" en alguno que otro acto proselitista. Hay gente que va a votar a delincuentes en proceso judicial por cargos como estafa o malversación de fondos. Por favor no. Elijan.
Los que no saben que pueden elegir, los que creen que no pueden, no leen este blog. ¿O si? Ojalá (quiera dios), como dicen mis paisanos.
No siempre me fue bien, pero siempre fui optimista. Siempre quise creer que vamos a estar bien. Siempre pensé que estaba bien tener "una nueva ilusión// la luz de un volcán// la rueca de la esperanza"...
Voy a hacer mi apuesta y voy a elegir a
Los que han dado su costadopara los desamparados
victoriosos torturados
pero nunca derrotados.
El futuro está en mis manos
y en mi amor apasionado,
el futuro está en tus manos
y en mi amor.
12 de agosto de 2007
Feliz día, Chobi
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