21 de octubre de 2019
Actos de lealtad
La semana pasada me encontré con un viejo conocido. "Es de no creer, pero estos días andaba pensando en vos. Tengo que hacerte una confesión", dijo. Intrigada, me dispuse a escuchar esperando que la revelación valiera la pena de soportar el calor, el ruido y otras incomodidades del microcentro de Tucumán. "Leí una de las cartas que le escribiste a Claudio. Él no tendría que haberla ofrecido y yo no debería haber aceptado. Pero no entendía bien lo de ustedes y llevábamos unas copas encima y la leí. No recuerdo los detalles, pero sí que era muy linda y que antes de la firma habías puesto 'tuya, siempre'. Cada vez que te veo me acuerdo de eso: 'tuya, siempre'. Y de que él decía que no era una declaración de amor ni de pertenencia sino de lealtad, porque vos eras peronista. Todo el tiempo decía que vos eras peronista. De no creer che, lo mucho que he estado pensando en eso estos días". Nos despedimos con un abrazo y con la promesa mutua de café y charla.
Entre la inestabilidad de mi empleo, los aniversarios tristes inoportunos, un robo descuidista en el que se llevaron un montón de archivos irrecuperables y un intento de colaboración militante que terminó como el traste, mi humor ha venido oscilando este octubre entre malo y homicida. La anécdota me enterneció un poco, me dejó el mood switch en "malo" (que es lo mejor que ando pudiendo conseguir últimamente) y me llevó a mi recurrente y siempre incompleta reflexión sobre la lealtad.
Yo, el otro, el prójimo
Me ha rondado siempre Levinas. Se aparecía por mis lecturas, en ensayos o en ficción. Se colaba en las conferencias, en algunas conversaciones y hasta en el cine. (Alguien lo mencionó en el cineclub La linterna mágica y yo lo recuerdo hoy, más de 20 años después, junto con un pulóver de bremer, una fotocopia manchada con la reseña de la película y el brillo húmedo de la calzada de la calle Mendoza. El pulóver de bremer recién calentado por el cuerpo del otro, el pasillo con plantas del Círculo de la Prensa. El pulóver de bremer que me pongo agradecida pero un poco incómoda, porque entonces creía que los enamoramientos se ejercían de a uno por turno y yo ya estaba enamorada de uno distinto, que nada de filósofos judíos, que nada de cine, que nada de bremer).
El 2 de abril de 2013, en un acto en Puerto Madryn, Cristina dijo "la patria es el otro". Y crucé descaradamente Totalidad e infinito con el Nuevo Testamento de mi Biblia de Jerusalén. El otro de CFK se parecía tanto al Otro del Jesús de los apóstoles (1) y al del filósofo (2).
Es un otro que da sentido al modo de estar en el mundo. Es un otro significante: se es por el otro (porque hay otro) y para el otro. Soy un sujeto significado por el otro, es su presencia la que me engendra como sujeto. Soy en tanto estoy atenta (en tanto amo) al otro.
La lealtad mía
Hoy es 17 de octubre. Y al menos hoy (quién sabe si mañana) entiendo la lealtad como un movimiento del sujeto hacia el otro. La lealtad es el acto voluntario en el que declaro que estoy para el otro, porque soy consciente de que soy desde y por el otro. La lealtad es amor, del verdadero, del poético, del bíblico.
"El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor". (3)
(Qué vicio irrespetuoso el mío, de entrelazar textos, atravesarlos de a pie, intervenirlos. Qué lealtad irrespetuosa, entrelazada, descalza, intervenida).
Recuerdo el bremer del cineclub y ese sentido de lealtad adolescente hacia el enamoramiento único, que me hizo aceptar el pulóver y nada más que el pulóver, nada más.
Recuerdo mis cartas. Y a Claudio profetizando un peronismo que yo iba a abrazar años después.
Esta semana voy a ir a buscarlo por los bares. Cuando lo encuentre le voy a recordar que soy suya, siempre.
(1) (...) "Ama a tu prójimo como a ti mismo". No hay otro mandamiento más importante que éstos.
Marcos 12:31. Biblia de Jerusalén. Desclée de Brower, Bilbao, 1998.
(2) El rostro que recibo me hace pasar del fenómeno al ser en otro sentido: en el discurso me expongo a la interrogación del Otro y esta urgencia de la respuesta -punta aguda del presente- me engendra en la responsabilidad; como responsable, me encuentro unido a mi última realidad. Esta atención extrema no actualiza lo que fue en potencia, porque no es concebible sin el Otro. Estar atento significa un excedente de conciencia que supone la llamada del Otro. Ser atento es reconocer el señorío del Otro, recibir su mandato o, más exactamente, recibir de él el mandato de mandar. Mi existencia, como «cosa en sí» comienza con la presencia en mí de la idea de lo Infinito, cuando me busco en mi realidad última. Pero esta relación consiste ya en servir al Otro. Levinas, Emmanuel. Totalidad e infinito. Ediciones Sígueme, Salamanca, 2002.
(3) Corintios 13:4-5. Biblia de Jerusalén. Desclée de Brower, Bilbao, 1998.
17 de mayo de 2019
Por ahí
Voy a empezar a buscar por el lado de la belleza. Porque por el de la paz forzada hay un silencio triste. Como el silencio de los que creen que su palabra vale poco.
Hay belleza que duele, belleza que se quiebra. O hay grito en la belleza. Cansancio a veces. Escaras (flores de yacer en pasividad activa yacer hasta que florezca el cuerpo yacer esforzadamente inmóvil para ser carne y pétalo).
Claro que vamos a preferir siempre (siempre, siempre) la belleza que canta.
Porque en la paz forzada hay un silencio de tristes. Construido con palabras ignoradas maltratadas devaluadas. Recogidas en el aire, desoídas y devueltas. Y qué castigo qué dolor qué cosa tan violenta el desdén del que hace como que no has dicho nada.
Por el lado de la belleza. Que también tiene desamor. Pero por ahí, por ahí va la cosa.
27 de febrero de 2019
No deberíamos
1. Se dice. Se falla.
La niña está en peligro, dice el juez.
Y dice que la va a poner a resguardo en casa de la abuela. Y falla.
Y falla.
La niña ha atravesado el peligro, dicen los médicos de atención primaria. Y dicen que la van a derivar para que quede a resguardo.
Y fallan.
En el hospital la niña dice pide suplica que le saquen de encima las huellas del viejo. Pero nadie la escucha. Llora. Llora todo el día, dicen los que la escuchan de lejos.
En medio de todo hay una fiscala que investiga y otra que fiscaliza a los médicos para que no se equivoquen no vaya a ser cosa que se equivoquen y terminen equivocándose y pagando en su fiscalía alguna cosa que no vaya a ser que pase porque si no capaz que terminan pagando algo. De onda, fiscaliza.
Los médicos se lavan y se lavan y se lavan las manos, pero no se ponen los guantes.
16 de octubre de 2018
La lealtad mía
Cerca del Teatro Alberdi, en la zona de los centros de pago para jubilados, me encuentro a veces con un hombre viejo. Ha de tener ochenta y largos y vende chucherías en la vereda, en un puesto que se armó con un cajón de plástico y un mantelito. "Yo no vendía pero pasaron cosas", me dice. Y se ríe. Agujas de coser, cables alargadores, café caliente (horrible) y té (pasable). "La patrona hace pan y bizcochuelo y lo liquidamos los sábados en la esquina en el barrio, por donde andan los autos". Pilas, broches para camisa. "Los dos tenemos la jubilación, pero hay que rebuscarse. Los remedios no se pagan solos. Antes sí. Ahora mil cuatrocientos, mil ochocientos en la farmacia, tiquitaca". Alicates, peines, portadocumentos. "Hay días malos, señora. Malos. Pero la tenemos a la viejita y ella nos tiene a nosotros", se multiplica. (Para ella, pienso. Se hace más para ella, para que tenga más de él. Me hiere una envidia culpable y también y claro y tercamente la ternura). En algunos de los días malos le he dejado mi vianda. Ungüento de alcanfor, pañuelos de papel. A veces me espera en la parada y me devuelve el táper con pan o bizcochuelo adentro. "La señora mía le manda saludos". Pañuelos. Pañuelos de papel.
Soy neoperonista. Peronista conversa. Cristina fan. (Cristina fan conversa, después de unos videos que me hizo ver hace un milenio Aldo Jarma, cuando ella era candidata y yo no la conocía). Soy peronista y también gorila. (No me digan que eso no es posible, porque les alumbro la lista de simios con carné del PJ y se arma la podrida). Soy gorila porque hay un montón de peronistas a los que jamás llamaría compañeros. Porque compañero es el que comparte el pan. Y yo no comparto el pan de mi militancia con cualquiera que posa para la foto con los dedos en vé.
Soy un montón de cosas encontradas y debe ser que también soy las cosas perdidas, pero eso es para otro post o para alguna borrachera más máquina de escribir más trescigarrillosmentolados. O seis.
En fin, que en medio de tanta digresión la cosa es así: yo voy al acto del Hipódromo de Tucumán mañana 17 de octubre.
También van Pichetto y Massa, que son misóginos, agachistas y que en un examen de 20 verdades no sé si alcanzan a sacarse un 3. Pero el acto no es de ellos. No voy con ellos ni voy por ellos.
Con Manzur desacuerdo a lo bruto en algunas cosas.
He casi llorado con algunos votos de nuestros representantes en el Congreso y he culpado al casi paisano mío de la casi lágrima que cada voto me casi arranca. Hasta he pensado en renegar del acampe en Tribunales y de la fiesta
(hermosa la fiesta quién puede dudar después de un encuentro así que la alegría es peronista)
del Parque 9 de Julio el día ese que el ensayo golpista de Cano se comió un fracaso con sello judicial y todo. Me gustaría que su gestión tratara de otro modo algunas cuestiones, algunas personas, algunas ideas.
(Algunos días me hace sufrir más que a protagonista de novela mejicana).
Desacuerdo pero acompaño callada y sigo esperando a ver. Porque vamos a reconocer que el tipo ha sabido tener la cosa andando y te quiero ver en este contexto de mierda compañera, compañero, mantener la paz social, los remedios en los hospitales, los maestros en las aulas y encima pagar sin chistar la cláusula gatillo. Chapeau, casi paisano, que remar así no es pa' brazo flaco.
Yo voy.
Aunque creo que deberían haber sido invitadas todas las personas que trabajan por la unidad del campo popular y no haya sido así.
Aunque un montón de cosas, voy.
A dejar el divismo en los camarines, que este no es el momento de mirar por encima del hombro a los que nos disgustan o no nos terminan de gustar. Ni de argumentar con nuestro impecable intelectualismo purista en contra de otros compañeros, no.
Si en lugar de un blog sin lectores y un muy poco pulido neoperonismo kirchnerista tuviera algún poder de movilización y convocatoria llenaría el Hipódromo con mi gente. Llenaría el Hipódromo para que haya fiesta. Llenaría el Hipódromo para mostrar que la unidad está en los actos y que alguien tiene que tener la humildad de tragarse el sapo, aunque sea el que saca el número más grande en las encuestas.
Pero no tengo más que mi marianidad. (Que será poca cosa pero es mía, qué carajos). Y eso es lo que voy a poner. Voy a tragarme el sapo. Voy a hacer número. Voy a meterle fiesta. Voy a multiplicarme yo también, como el viejo, para alguien más. Para el otro, que es la patria, que está antes que el movimiento y que las individualidades de los hombres.
Porque hay días malos, compañeros. Y esos días hay quien necesita contar con nosotros.
15 de abril de 2018
14 de abril
He salido a cenar con un montón de peronistas. Te hubieras llevado bien con ellas y ellos. Te hubieras reído de tu gorilez para caerles bien. Te hubieras peleado con las feministas y les hubieras presumido un poco. O mucho.
He pensado que siempre has tenido razón. Que más tarde o más temprano todo se encamina. Que debería haberte hecho caso, debería haberme graduado, resignando en esos años independencia económica.
He adoptado una gatita, que había sido abandonada un domingo de lluvia. Se llama Lluvia.
He estado aprendiendo una vidala de Valladares sobre un poema de José Augusto Moreno. He pensado en los poemas de José Augusto que tenías por ahí, que no sé a dónde habrán ido a parar.
Me he angustiado por el bombardeo a Siria, he puteado a la derecha internacional casi como una troska.
Me está costando dormir hoy, ya ves, como cada catorcedelcuatro.
He brindado a tu salud.
Te recuerdo siempre.
Te recuerdo.
10 de octubre de 2017
Feliz cumpleaños
Bien que te podrías aparecer en los mismos lugares, la noche, los bares... Dónde andarás.
4 de agosto de 2017
Representaciones
La foto fue tomada de http://diariodeljuiciotucuman.blogspot.com.ar
Fui a escuchar el alegato final de Pablo Gargiulo. Hoy.
La Sosa y yo llegamos sobre la hora. Todas las sillas estaban ocupadas. Algunas de ellas, por fotos de los compañeros, presentes.
Compartimos, entonces, el asiento. Yo con un señor de anteojos, Juan Carlos Meneses. La Sosa con un muchacho de apellido Herrera. Sostenemos las fotos. Las llevamos activamente sobre las piernas, nos cubren el torso. Meneses y Herrera están ahí, se sientan con nosotras.
La Sosa no trajo la foto de Lucho.
Me entero ahí, en ese momento, de que Gargiulo se representa a sí mismo como querellante (no sé si la expresión es correcta desde el punto de vista jurídico) por la desaparición de su madre y de su padre. También aboga por Jorge de la Cruz Agüero, Máximo Jaroslavsky y Maurice Jeger.
Cada tanto miro a los acusados. Los defensores están delante de ellos, forman una barrera y a veces se me hace difícil verles las caras. Los gestos. Una de las defensoras tiene el pelo sucio.
Gargiulo dice que durante el juicio se ha probado que el Operativo Independencia fue un programa sistemático que tenía como objetivo acallar las voces que se alzaban y las que pretendían alzarse contra las políticas económicas que favorecían a las familias poderosas e "ilustres" de Tucumán y condenaban a la miseria a miles de comprovincianos. Habla de cómo las fuerzas militares en la Argentina habían servido a ese objetivo desde la Conquista del Desierto.
Pienso en los condenados a la pobreza hoy. En cómo la milicia estatal pierde protagonismo en la tarea de maltratar pobres ante el esmerado servicio de la corporación judicial.
Cuando habla de la desaparición de Agüero, el abogado menciona, entre otros, el testimonio de Roberto y el de la hija de Jorge de la Cruz, Natalia. En la evocación la Aríñez atraviesa la sala, arrasadora. Se me ocurre que falta su foto. Esa que le sacó el Chino Pantoja.
Gargiulo dice que se llama Pablo porque ese era el "nombre de guerra" de su padre, Héctor Hugo.
Pablo Gargiulo aboga por Pablo Gargiulo.
En algún momento del alegato se refiere a la víctima como "mi papá". Siento como un golpe brutal la ausencia cuando dice "mi papá".
Dejamos a Meneses y a Herrera ocupando las sillas y nos vamos antes de que termine el alegato.
Camino de vuelta a la oficina, conmovida y con cierta sensación de triunfo. Todavía faltan un par de meses para la condena, ya sé. Pero la abogada de la defensa tiene el pelo sucio. Y yo, sobre mi remera de 30 Mil Somos Todos llevo un collar de perlas.
14 de abril de 2017
24 de noviembre de 2016
De acá
A este blog le hacía falta sexo.
No me hubiera dado cuenta de no se por el post anterior. El germen de una historia de dos que no terminan de enredarse despertó algún interés.
Por cierto, yo no soy ella. Casi siempre soy yo.
Justo por estos días Emma anda en eso de enterarse de que la sexualidad tiene muchas implicancias. Aunque casi todas confluyen en la ideológica, creo.
¿Y la moral? El párrafo a lo Corín Tellado en Discontinuo con esa mirada perversita (la mía, claro) de proponer lo no permitido terminó atrayendo a los curiosos.
Porque todos queremos espiar por la cerradura cuando suponemos que detrás de la puerta pasan cosas con las que fantaseamos.
La moral es ideológica.
Las diferencias morales entre los que cruzan las líneas de lo públicamente aceptado están sólo en los grados del sentimiento de culpa.
La regulación de los grados de sentimiento de culpa es ideológica.
Te sentís muy culpable si opinás que hiciste algo muy malo.
No tengo la pericia de Corín. Así que va este relato llano, para no dejar sin noticias a los que leyeron el post anterior. La ella en cuestión mantiene el interés por él. Pero está tirando miguitas en otro sendero. Uno con menos vueltas. Uno que va en línea recta al telo.
Ya ven, a este blog le sigue haciendo falta sexo.
Pero no tengo idea de cómo entrar en el erotismo a través de la escritura.
Pensé en una carta. Pero aguantalo a Lesnik si escribo aquí tan públicamente una carta llena de pitos y conchas en la que no se entiende mucho quién es cuál ni para dónde va la cosa.
Si finalmente logro escribirla, ¿el destinatario será real? ¿El narrador es el sujeto que escribe o es otro? ¿Por qué no se la escribo a Pablo y listocháu unproblemaménos?
La gracia de todas las cosas que viven en las letras es que es ahí donde son verdaderas. La "realidá efectiva" no sirve para hacer literatura. No una que me interese, al menos.
La única verdad aquí es esta realidad de acá.
4 de noviembre de 2016
Discontinuado
Como esos zapatos con los tacos bordados con flores.
¿Este blog está discontinuado?
Desatendido.
Pasó octubre.
No he perdido el sentido del humor. Aunque debo decir que sigue ácido. Negro, a veces. Soy bruta para las bromas. Hay cosas que no le hacen gracia a la gente. La muerte (la certera, la próxima, la reciente); el error (el político, el moral); la hipocresía (la propia, la de uno, la que no se admite ni en terapia); los bebés feos. Vamos, es muy gracioso compartir con alguien lo feo que nos ha parecido ese bebé (no con los padres, ellos con seguridad se dieron cuenta al toque).
Este es un post discontinuado.
Desatendido.
Llegó noviembre.
La casa sigue en remodelación. Un solo dormitorio, ninguna cocina, la convivencia con los compañeros de la UOCRA. Los escombros. Los bichos que vienen a vivir en los escombros. Los corralones que atienden en horario no comercial.
Perdí a Homero. Perdimos al Coco. Dos mascotas menos. Una pena más.
Discontinuado. Desatendido. Desordenado.
Un post para nada, acerca de nada. Por retomar esto de la escritura.
Hoy hubo almuerzo de celebración en la oficina. A la salida se me rompió un zapato. Un zapato protestante, jocoso, indecente. Con todo el culo abierto, mostrándose a cada paso. Un zapato obviamente izquierdo.
A ella le gusta él y a él quién sabe qué le gusta o qué se permite saborear. Se podría permitir un bocado de ella. Un sabroso bocado. Dos o tres mordiscones culpables.
Tonto, dale el gusto.
Date un gusto.
(Yo también tengo aficiones culpables. Pero estoy siempre, siempre, siempre a dieta).
Ando con ganas de resolver ese asunto de cómo me atraviesa lo social. De la ansiedad de alguna militancia. De lo desagrupada que ando. Desabrochada. Suelta. Desculada, protestante, jocosa, indecente.
Después de todo, qué es una mujer sin sus zapatos y su sentido del humor.
14 de abril de 2016
14 de abril
He pasado el día.
Hubo un pájaro miroteando en la oficina. Otro aquí, en casa.
He pensado en el periodismo, en los periodistas, en las redacciones y mesas de noticias que conocí.
He pensado que me enseñaste a escribir.
Que he asistido a la muerte del periodismo bohemio de Tucumán.
Que he visto poetas desperdiciarse en las redacciones.
Que puedo presumir de haber estado en el mismo equipo de trabajo que José Augusto Moreno, aunque no haya leído nada suyo hasta después de su muerte.
Que soy una renegada del periodismo probablemente porque estás muerto.
He pensado en esos pájaros, mirándome.
En tus profecías, las que se cumplieron.
En todas las veces que no te hice caso.
En lo mucho que se te extraña todavía.
En sentarme a bajar teclas hasta la madrugada, aunque no vengas a traerme el sanguchito y el postre hasta el escritorio.
En terminar la facultad.
En que no me he conseguido un compañero o compañera de charla igual, o al menos parecido, en todos estos años.
He pensado en lo viejo que estarías. Quizá ya flaco.
He pensado en que te hubieras enamorado secretamente de Cristina, mientras escribías algunos ensayos sobre el peronismo K, probablemente con admiración pero sin sacarte la boina blanca.
En los dos pájaros de hoy, tan mirando. Tan por la ventana.
En la hormiga voladora que me dio un beso.
En la absurda demora de los ómnibus.
En el pájaro de la oficina. En el que me acompañó en casa.
Te seguirían quedando muy bien los espejuelos, ya viejo, ya flaco.
Se te extraña mucho todavía.
Hubo un pájaro miroteando en la oficina. Otro aquí, en casa.
He pensado en el periodismo, en los periodistas, en las redacciones y mesas de noticias que conocí.
He pensado que me enseñaste a escribir.
Que he asistido a la muerte del periodismo bohemio de Tucumán.
Que he visto poetas desperdiciarse en las redacciones.
Que puedo presumir de haber estado en el mismo equipo de trabajo que José Augusto Moreno, aunque no haya leído nada suyo hasta después de su muerte.
Que soy una renegada del periodismo probablemente porque estás muerto.
He pensado en esos pájaros, mirándome.
En tus profecías, las que se cumplieron.
En todas las veces que no te hice caso.
En lo mucho que se te extraña todavía.
En sentarme a bajar teclas hasta la madrugada, aunque no vengas a traerme el sanguchito y el postre hasta el escritorio.
En terminar la facultad.
En que no me he conseguido un compañero o compañera de charla igual, o al menos parecido, en todos estos años.
He pensado en lo viejo que estarías. Quizá ya flaco.
He pensado en que te hubieras enamorado secretamente de Cristina, mientras escribías algunos ensayos sobre el peronismo K, probablemente con admiración pero sin sacarte la boina blanca.
En los dos pájaros de hoy, tan mirando. Tan por la ventana.
En la hormiga voladora que me dio un beso.
En la absurda demora de los ómnibus.
En el pájaro de la oficina. En el que me acompañó en casa.
Te seguirían quedando muy bien los espejuelos, ya viejo, ya flaco.
Se te extraña mucho todavía.
20 de enero de 2016
Ya no se aburre el Alfonso
Algunos de ellos, se sabe, infladores de globos amarillos.
El unitarismo macrista se expresó en la (esperable) medida de aumentar los fondos coparticipables para la Ciudad de Buenos Aires. Aunque ya se había anunciado en las palabras del ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay:
"Somos una
nación de 40 millones de habitantes con un nivel superior de
educación todavía respecto de otros países de la región, que cada
10 años nos dejamos cooptar por un caudillo que viene del norte, del
sur, no importa de dónde viene, pero de provincias de muy pocos
habitantes, con un curriculum prácticamente desconocido. No vaya a
ser que en 2020 estemos hablando fulano de tal, que vino, no sé , de
Santiago del Estero, que no lo conocíamos, apareció de la nada y
resulta que se quedó con todo el poder".
Todo el poder. Eso es lo que buscaba la megaburguesía porteña en las últimas elecciones. El empoderamiento de las clases populares, de las mujeres, de los trabajadores, era una quita de poder para la derecha argentina. Un alerta de peligro de extinción. El poder económico no les alcanzaba, querían "todo el poder". Y los que se lo sirvieron en bandeja lo hicieron a cambio de perder el suyo.
Está además, el horroroso avance sobre los sitios de construcción y preservación de la memoria. Esa intención de apoderarse también de la cultura histórica. Pero ese es tema para otro post.
12 de enero de 2016
Antonia
"Para pretender el mundo es largo
para conformarse se ha inventado el jamás".
Y Mariana, Silvio Rodríguez
Escribir sin ganas de escribir. Agobiada por la cantidad de gente que bebe con gusto el relato maestro de la civilización o la barbarie.
Sin ganas de escribir. Pensando en cómo deconstruir el escrito sarmientino. Cómo explicar que está todo bien con la barbarie, o que la civilización es otra cosa.
Es otra cosa.
Facundo, el personaje, se ha transformado en autor del manual de la clase media con aspiraciones. Ya no es un caudillo, sino un golem que sirve a un amo lleno de resentimiento de clase.
Escribir, aunque sin ganas. Porque la puta batalla cultural no se gana llorando en la plaza con los dedos en V.
¿Escribir qué? ¿Un Facundo al revés? No le puedo ganar al relato del maestro. Porque quién no quiere ser un civilizado blanco, no- indio, ungido por el óleo santo de la escuela privada (católica, de preferencia). El tipo que no necesita de la ayuda del Estado. No la necesita, se la merece, se la ha ganado. No como los choriplaneros.
"Me confunde que sea esto lo que hemos construido como sociedad", dice la Paula. Niña querida, esto no es lo que hemos construido. Es lo que no hemos sabido deconstruir.
Sigo escribiendo y me acuerdo del Oscar Zamora diciendo que el macrista es el tipo al que no le importa que la mierda le llegue al pecho, siempre y cuando al prójimo le llegue al cuello.
Le tengo fe a la chinita, a la Antonia. Vio que papi es débil, que esas costillas son de barro. De golem esculpido por la derecha multinacional.
Papi se rompe fácil. Lo mira desde su sillita. Soba el pelo de la muñeca. Maquina en silencio. Urde su libertad. Sonríe. Los custodios lo dejan solo cuando está con ella.
15 de diciembre de 2015
La plaza
Llegué a la plaza y me acomodé como pude cerquita de la pantalla. Vi caras conocidas, la gente de Cultura para la Victoria, la Nacha, la Beltrame. Había chicos entre el público, con sus carteles. Yo no llevé a Emma.
La locutora de la Rosada anunció la llegada de la Presidenta al acto. Se notaba que hacía esfuerzos por no llorar. Yo empecé a llorar en ese momento. Los que se habían sentado para no tapar la pantalla se pusieron de pie para el Himno. Había que estar ahí. Había que ver los dedos de la victoria en alto, escuchar a la tropa cantando a los gritos.
Mientras Cristina hablaba recordé el día en que le había dicho a Aldo Jarma que no estaba muy convencida de que ella fuera la candidata que quería votar. Él me recomendó escucharla, buscar unos videos en youtube. Pasé varios días estudiando a la candidata. Terminó gustándome, claro. Y ahí estaba, hecha un mar de lágrimas en el último día de su presidencia. En las últimas horas.
Todo era conmovedor. La presencia de la Bárbara con su panzota, del profe convaleciente. El chango del cartel de "Gracias por tanto" que sostuvo en alto desde las 6 y media de la tarde hasta las 9 de la noche. El abrazo de la Caro; las chicas con una bandera enorme, muy jóvenes ellas. La Pau.
"Cuando Néstor asumió estábamos con una manos atrás y otra adelante", decía CFK. "Los jubilados ganaban 150 o 180 pesos". En ese momento escuché un alarido. Detrás de mí una señora grande, que sostenía un cartel que no recuerdo si leí, se desgargantaba: "¡ciento cuarenta!". El ciento cuarenta terminó en sollozo. "Ciento cuarenta ganábamos".
El discurso iba terminando. "Respetar la voluntad popular y aprender a hacerse cargo de haber ejercitado la voluntad popular...". A esas alturas yo ya ni aplaudía. No cantaba. No gritaba. Lloraba y tomaba notas para empezar a construir un texto.
13 de mayo de 2015
La Cinta Rosa 8. Atrevida.
En el último mes supe de algunos nuevos diagnósticos de cáncer. A pesar de que vengo llevando como la mierda lo de la meditación me senté deliberadamente a enviar unos pensamientos con onda para mis nuevos colegas.
Hace unas horas supe de un diagnóstico que me apenó en particular. Probablemente porque había charlado un rato con ella hace poco, en una sala de espera. O porque conozco a sus hijos, quién sabe.
Bueno, doñita. Usté y yo no somos amigas. Naturalmente, entonces, no formo parte de su grupo de apoyo. Pero si se le da por ponerse a leer blogs, esto es lo que yo le diría, de onda. De buena onda. Y de pura atrevida nomás que soy.
Hace unas horas supe de un diagnóstico que me apenó en particular. Probablemente porque había charlado un rato con ella hace poco, en una sala de espera. O porque conozco a sus hijos, quién sabe.
Bueno, doñita. Usté y yo no somos amigas. Naturalmente, entonces, no formo parte de su grupo de apoyo. Pero si se le da por ponerse a leer blogs, esto es lo que yo le diría, de onda. De buena onda. Y de pura atrevida nomás que soy.
La Cinta Rosa 7. No me banco.
No me banco la mierdilla sentimentaloide que se desparrama en torno al cáncer. Esa cosa de libros lloricosos que te "enseñan" a "morir con alegría". O blogs escritos por héroes y heroínas que batallan contra la enfermedad a puro golpe de lugares comunes.
Hace unos días encontré un escritito tumoroso en Facebook con una notita de copirrái al pie. Me pregunto si es para asegurarle a la familia unos mangos con la publicación póstuma. Me pregunto si logrará vender algún libro si sobrevive. Me pregunto si se habrá preguntado por qué lo hace. Yo tengo claro que el cáncer vende. Vende drogas; servicios para enfermos; servicios para moribundos; vías intravenosas que son como la ferrari de la solución salina; terapias alternativamente terapéuticas, yuyos buenos, malos, de amor y de muerte; analgésicos de corte industrial; pelucas. Y vende también historias. En Hollywood y en las editoriales. La bloguera con copirrái también tiene claro el asunto del negocio. Insisto en mi curiosidad acerca de si van a vender a cajón cerrado o no.
Hace unos días encontré un escritito tumoroso en Facebook con una notita de copirrái al pie. Me pregunto si es para asegurarle a la familia unos mangos con la publicación póstuma. Me pregunto si logrará vender algún libro si sobrevive. Me pregunto si se habrá preguntado por qué lo hace. Yo tengo claro que el cáncer vende. Vende drogas; servicios para enfermos; servicios para moribundos; vías intravenosas que son como la ferrari de la solución salina; terapias alternativamente terapéuticas, yuyos buenos, malos, de amor y de muerte; analgésicos de corte industrial; pelucas. Y vende también historias. En Hollywood y en las editoriales. La bloguera con copirrái también tiene claro el asunto del negocio. Insisto en mi curiosidad acerca de si van a vender a cajón cerrado o no.
1 de mayo de 2015
Típicamente mente femenina
La escuela
En la escuela de mi hija sólo hay alumnas mujeres. Defiendo eso, porque creo que en un espacio sin varones las mujeres no estamos tan atadas a los estereotipos de género.
Hoy estuve conversando con otras madres que defienden eso por las razones opuestas. Dicen que la escuela de mujeres favorece la crianza de chicas "más femeninas". Me pregunto qué es eso. Pero no les pregunto a ellas, fiel al mantra "pare de sufrir".
La calle
Un tipo dio vuelta a la esquina con su lustrosa camioneta. Puso el guiño mientras giraba, no 30 metros antes. No tuvo tiempo de bajar la velocidad para ver si había peatones cruzando, pero tuvo tiempo de detenerse para revisarme las tetas. Le grité un montón de groserías y se rió hasta que le hablé de su madre. Una mujer que lo educó pare ser "bien macho", se ve.
La casa
El gordo iba a buscar a Emma y a una compañera de la escuela. Yo iba a comprar el regalo para la Bobe, que cumple 97 mañana.
Él no pudo suspender la compra del asado para el festejo del Día Internacional del Trabajo. Dio por sentado que yo iba a suspender la compra del regalo para buscar a las chicas. Y así fue.
La escritura
Estoy practicando para un taller de poesía del Mayo de las Letras. De pura optimista nomás, porque no sé si me admitirán (es de esas actividades del Fondo Nacional de las Artes en las que te piden currículum de poeta y yo, hasta el momento no tengo huevos para la oficina pero sí un ridículum que me da más créditos ahí que en la escritura y la edición).
Escribí un poemita sobre la mujeridad atrapada en la vida doméstica. Primo hermano de mis últimos relatos además.
Digan lo que quieran, el blog y mi teclado son más piolas que el diván.
Reaparezco mañana.
En la escuela de mi hija sólo hay alumnas mujeres. Defiendo eso, porque creo que en un espacio sin varones las mujeres no estamos tan atadas a los estereotipos de género.
Hoy estuve conversando con otras madres que defienden eso por las razones opuestas. Dicen que la escuela de mujeres favorece la crianza de chicas "más femeninas". Me pregunto qué es eso. Pero no les pregunto a ellas, fiel al mantra "pare de sufrir".
La calle
Un tipo dio vuelta a la esquina con su lustrosa camioneta. Puso el guiño mientras giraba, no 30 metros antes. No tuvo tiempo de bajar la velocidad para ver si había peatones cruzando, pero tuvo tiempo de detenerse para revisarme las tetas. Le grité un montón de groserías y se rió hasta que le hablé de su madre. Una mujer que lo educó pare ser "bien macho", se ve.
La casa
El gordo iba a buscar a Emma y a una compañera de la escuela. Yo iba a comprar el regalo para la Bobe, que cumple 97 mañana.
Él no pudo suspender la compra del asado para el festejo del Día Internacional del Trabajo. Dio por sentado que yo iba a suspender la compra del regalo para buscar a las chicas. Y así fue.
La escritura
Estoy practicando para un taller de poesía del Mayo de las Letras. De pura optimista nomás, porque no sé si me admitirán (es de esas actividades del Fondo Nacional de las Artes en las que te piden currículum de poeta y yo, hasta el momento no tengo huevos para la oficina pero sí un ridículum que me da más créditos ahí que en la escritura y la edición).
Escribí un poemita sobre la mujeridad atrapada en la vida doméstica. Primo hermano de mis últimos relatos además.
Digan lo que quieran, el blog y mi teclado son más piolas que el diván.
Reaparezco mañana.
30 de abril de 2015
Quiero contarles una buena historia
Y aquí estoy. Enfrascada en el proyecto de hacerme algunos hábitos saludables para la cabeza y el cuerpo.
Hoy zafé, más o menos.
La idea es arrancar el día muy temprano; escribir; hacer ejercicio; habituarme a vivir con un presupuesto y respetarlo; trabajar en la edición del libro de la Noimann y de uno propio.
Quiero dedicarme a la escritura y a la edición, que es lo que me queda bien. No tengo huevos para la oficina.
Me reportaré en el blog, y trataré de hacer que esos escritos sean interesantes.
Veremos cómo va.
Ya es tarde.
Hora de dormir.
11 de noviembre de 2014
La cinta rosa 6. Digo y repito.
Pasó todo el mes de octubre y yo no terminé estas publicaciones temáticas. Pero no voy a abandonar. Así que pongo manos a la obra y arranco este post insistiendo en un asunto importante: detección temprana no es prevención.
Durante el mes pasado cientos de productos "femeninos" han publicitado como estrategia de prevención el autoexamen mamario y la realización periódica de mamografías. Ya sé, hablé de eso en el primer post. Pero no parece mal insistir, teniendo en cuenta que llevo desventaja en materia de recursos publicitarios.
Pero entonces por qué nadie habla de prevención
Probablemente porque las causas del cáncer de mama (y de muchos tipos de cáncer) son múltiples y operan sobre una persona en condiciones determinadas.
Durante el mes pasado cientos de productos "femeninos" han publicitado como estrategia de prevención el autoexamen mamario y la realización periódica de mamografías. Ya sé, hablé de eso en el primer post. Pero no parece mal insistir, teniendo en cuenta que llevo desventaja en materia de recursos publicitarios.
Pero entonces por qué nadie habla de prevención
Probablemente porque las causas del cáncer de mama (y de muchos tipos de cáncer) son múltiples y operan sobre una persona en condiciones determinadas.
16 de octubre de 2014
La cinta rosa 5. Que tu medicina sea tu alimento...
Hipócrates decía "que tu medicina sea tu alimento y el alimento tu medicina". Hace poco otra médica dijo "la nutrición es la medicina del futuro".
En ese momento pensé que la famosa cita de Hipócrates ponía de manifiesto que la nutrición había sido la medicina del pasado también. Y pensé además que no había razones para que no fuera la medicina del presente. Pero con el correr de los días me di cuenta de que el presente nos hace difícil la cuestión de estar sanos y comer, y hacer todo eso con el mismo cuerpo.
Alimentar al mundo, cuidar el planeta
La Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) proclamó que el Día Mundial de la Alimentación sería el 16 de octubre. El lema de este año es el subtítulo que encabeza este segmento. Es una celebración que tiene que ver fundamentalmente con la concientización acerca del hambre. Pero se han ido agregando otras preocupaciones con el correr de los años, y hoy se habla además de sustentabilidad y calidad nutricional.
En ese momento pensé que la famosa cita de Hipócrates ponía de manifiesto que la nutrición había sido la medicina del pasado también. Y pensé además que no había razones para que no fuera la medicina del presente. Pero con el correr de los días me di cuenta de que el presente nos hace difícil la cuestión de estar sanos y comer, y hacer todo eso con el mismo cuerpo.
Alimentar al mundo, cuidar el planeta
La Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) proclamó que el Día Mundial de la Alimentación sería el 16 de octubre. El lema de este año es el subtítulo que encabeza este segmento. Es una celebración que tiene que ver fundamentalmente con la concientización acerca del hambre. Pero se han ido agregando otras preocupaciones con el correr de los años, y hoy se habla además de sustentabilidad y calidad nutricional.
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